…Sufro ahora pesadillas con unas sirenas vestidas de blanco y aprovechadoras.”
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Respetada y porque no decirlo Reverenciada Tía Julia mucho más que el insano del presidente que se vistió de nuestro señor Jesucristo fingiendo el milagro de resucitar al degenerado de Jeffrey Epstein. Trump no puede ser Jesús ni doctor porque tiene licencia de Anticristo y mentiroso. Para el bienestar de la humanidad querida tía, y no es por lamerle el ojo, usted es en cambio una persona angelical e inmaculada que consuela a los desmoralizados y abatidos como yo contrario a los que hace Trump que nos castigará cortando el Medicaid y el Medicare para aumentar el legado financiero para sus hijitos Eric y John, que mal rayo les parta.
Después de mirar para adentro y meditar por una semana, me atrevo a molestarla con este texto que me corrigió mi sobrino Elvis, para que me ayude acerca de un apuro que me ha afectado el amor propio y el autoestima ya bastante desmoronada por esto del racismo impulsado por el presidente jincho y de pelo también jincho ¿cómo la ve?
La cigüeña me trajo al recordado pueblo de Patillas donde celebran en mayo las novenas dedicadas a San Julián de la Corontita y hacen procesiones dedicadas a la Santa Mirta del Canario.
Como muchos de la generación de los sesenta decidí dejar a mi querida Isla, “loco de contento con mi cargamento hacia la ciudad, ¡Ay!, hacia la ciudad,” y me vine para acá afuera para conocer el ambiente, estudiar, trabajar, comprarme un departamentito con vista al rio Connecticut y ¿por qué no? intimar con una gringuita generosa y tener nenes y nenitas blanquitos, jubios y de ojos azules para que no los discriminen como a mi que tengo color canela. No, no me parezco al director del FBI que es bueno para darse el palo.
Con un préstamo de estudios de los que se conseguían bajo el gobierno del expresidente Obama, me gradué con honores como maquillador de cadáveres y trabajo en la Funeraria Kaprinenski “donde tres se van y cinco llegan.” Tía soy también un experto en peinados a la moda para ambos sexos o un tercero, sea con el pelo bueno o el pelo malo por si le interesa.
Repentinamente, en marzo pasado los médicos me encontraron una complicación en mi sistema digestivo rectal. Se trataba de unos tejidos hemorroidales (como los que sufre Trump) además de unos cosos llamados pólipos que les preocuparon. Para ponerse el parche antes de la herida, me mandaron pa’seguida a hacerme una biopsia de emergencia, unos MRI y unas cosas que creo se llama Catscán.
Así llegué al Hospital de New Britain y me asignaron un cuarto donde tuve que vestirme con un traje ridículo que llaman el “Johnny,” abierto por detrás y dejando expuesta la región donde la espalda cambia de nombre. ¿Usted me entiende? Repentinamente se abrió la puerta y entraron de un modo súbito dos enfermeras gringas jóvenes enmascaradas las cuales me dijeron en un pésimo español, “Nos venir a review tu corpo.”
Antes de que pudiera defenderme, me metieron las manos en la anaconda tuerta y por allí siguieron. Antes de que yo pudiera reaccionar, me dieron vuelta exponiéndome la puerta posterior de entrada a las entrañas y me examinaron con una lámpara introduciéndome algo allí.
Las tipas se fueron pa’rapido después de hacerme firmar un papel amarillo donde yo acreditaba que no me habían hecho daño. Les pedí una copia.
Al día siguiente llegó la invasión con otras dos gringas flacas y una estudiante que de nuevo me dejaron más tocado que pandereta de aleluya y me llevaron al Emarai.
Tía, me he sentido ultrajado y herido en mi amor propio ¿piensa usted que tengo material para una demanda con el abogado Norm Pattis por acoso y abuso sexual con premeditación, alevosía e intenciones voluptuosas? Gracias de antemano.
Carlitos
Respuesta
Carlitos, lamento tu experiencia traumática con el Johnny.
En lo del hospital, te sacaste el premiado y tu carta me impresionó mucho demasiado porque sufriste un ataque inesperado aprovechando que tenías el fatídico Johnny que expone ante otros y otras la parte más vulnerables del soma de nosotros los seres humanos. Parece que eras un primerizo.
Sin embargo, las circunstancias de la invasión son una rutina necesaria y una amiga que trabaja en los quirófanos me dijo que ya habían recibido reclamos por estos exámenes imprevistos y a veces tortuosos e inexplicables para pacientes nuevos.
Carlitos, ésta es una práctica hospitalaria para asegurarse de que el enfermo no tenga otra condición médica aún no detectada y de la cual el hospital no se desea hacerse responsable.
Cuando te admiten en el hospital especialmente en la unidad de emergencia, te hacen firmar un papel donde autorizas toqueteos, manipulaciones abdominales, clavadas para sacarte sangre, y en el caso que estés más malito, un aparato que permite que desagües a través de una manguerita adherida a la cabeza inferior del que te dije lo cual es para los hombres incómodo y vergonzante. ¿Viste?
Mijo, olvídate de que las gringuitas que te manipularon allí y quienes no lo hicieron con intenciones perversas o perniciosas. Por lo demás estaban con la mascarita así es que es mejor que te resignes a los toqueteos porque es por tu bien y jamás podrás reconocerlas frente a una jueza que con una demanda de este tipo y seguramente el Jurado se morirían de la risa.
Pero lee esto. Ha habido en Bridgeport, donde siempre hay problemas con las elecciones, casos de gente que se dañan a sí mismas y después demandan para cobrar. A mi no me consta porque esto es un tema de abogados del patio que cogen todo tipo de casos, incluso aquellos.
Carlitos, por tu edad deberás acostumbrarte a ciertos exámenes que se hacen por tu bien. Eso duele y ofende, pero recuerda y esto para el futuro cercano, cuando te examinen la próstata perderás nuevamente la virginidad lo que le sucedió al expresidente Trump que entonces no demandó a nadie. ¡Para que hablarte de los exámenes que sufrimos las féminas!
Carlitos ya no tienes 22 y te irás tornando más vulnerable como lo que le sucede a Trump que al parecer se está pudriendo. Asegúrate de tener seguro médico, del otro y empezar a ahorrar para la funeraria y tu entierro cuyos precios son astronómicos. Trata de ser optimista a pesar de la guerra con Irán.
Estoy segura de que los exámenes serán negativos, pero tendrás que hacértelos por tu bien cada tres años o menos.
Tía Julia