Estoy frustrada y más confusa que el presidente que ve a extraterrestres
Querida Tía:
Me es extremadamente dificultoso usando simples palabras, lo mucho que aprendemos de sus consejos con unas amigas del Hospital de New Britain donde nos ganamos con esfuerzo la vida. En esta ciudad donde ahora hay un alcalde puertorriqueños está el controversial monumento al que los irrespetuosos apodan Pene López, pero también el famoso y no traduzco Museum of American Arts donde aprendimos mucho en la fiesta del “Chinchorreo” del pasado sábado y me sorprendió no verla a usted.
Con mis amigas, y esto no es una crítica maligna como las de Trump en contra de su Santidad el Papa León XIV, nos agradaría que no se usaran tanto en quienes hacen consultas las palabras “nalgas,” sino que “glúteos” más de acuerdo con el buen hablar y es más científico como nos dijo el Doctor Kachenko, un médico que además de medicina sabe de vocabulario. “Es muy vulgar” nos dijo Kachenko con una sonrisa de oreja a oreja porque tiene la boca grande y se luce con unos implantes en los incisivos como los que luce Trump a quien se le están pudriendo las manos. ¿Lepra?
Tía, y entrando al tema, tenemos con mi esposo Chumingo un hijo al que queremos mucho que nos salió más flojo que la mandíbula de arriba y con la mala costumbre de traernos al sagrado seno del hogar a una prometida o enamorada nueva de un modo constante y repetitivo. ¿Como la ve?
Hace unas semanas en marzo nos dijo que piensa finalmente matrimoniarme porque “encontré el amol de mi life.” Con mi esposo nos alegramos mucho demasiado porque Joelito cumplirá en junio 34 pepas y todavía vive con nosotros, no colabora ni siquiera en sacar los tiestos de basura, ni en al menos limpiarle la cajita de excrementos al gato Vance.
Así, y de repente y sin aviso, nos trajo a esta jovencita llamada Domitila nacida y crecida en el barrio Tejado Bajo de Caguas, cerca del famoso Guabate y cuyo hablar es medio ajibarado. Domitila a quien ya llamamos con cariño Tila se ve buena gente, trabaja en un banco y pensamos de acuerdo a nuestras experiencias vitales, que aquellos y aquellas quienes vivieron y vienen del campo cercanos a las vaquitas, los terneritos, lechones, los coquíes y rezan las novenas, todavía respetan, y no son como algunas de las nenas de por acá que son incordias, aunque para ser justos, no todas. Por allá no creen en extraterrestres ni en los chupacabras.
El primer día, Tila llegó al sagrado seno de nuestro apartamento aquí en la calle Main de Mariden donde hay mucha pandilla, pero en los proyectos, y enseguida me despepito, “usted se ve más joven que mi mamá y parece la hermana de su hijito.”
¿Ve usted tía por dónde viene la bolita?
“Joelito me icía que usted era buena moza y muy caderona como decimos allá en Caguas,” me dijo y me hizo sonrojar. La verdad tía es que por lo de las caderas, glúteos, y piernas sin varices todavía los tipos me miran y mi distinguido esposo les menta la madre moviendo los labios a los mirones y temo que uno de estos días se ponga violento y ocurra una tragedia.
En un comienzo yo me dije en silencio que Tilita actuaba así cuando a una yerna la presentan y desea impresionar a la futura y posible suegra, pero esta muchacha me sube demasiado y temo el aterrizaje. No sé en este momento si creerle o si lo hace para caerle mejor a Joelito, un muchacho muy delicado varonil quien salió a mi hermano Teodocio a quien le decían el Gallito de Las Piedras y a un tío apodado El Potro de Yabucoa.
Esta muchachita tiene ahora como sus 28 años (media jamona), siempre me trae regalitos tales como patitas de lechón, muslos de gallina, ñame, yautía, aceite de oliva, o talco para los pies, y flores.
Tía gracias por sus consejos, saludos y cuídese de las alergias que afectan a los adultos mayores y vacúnese en los CVS por lo del flu. Disfrute de la primavera, pero use paraguas.
Frida
Respuesta
Querida Frida:
Tienes el nombre famoso de una artista mexicana que se casó con el panzón Diego Rivera quien le estropeó el pobre esqueleto por el peso y la engañó con su cuñada. También el tipo era, como otros cuates, patas negras. ¡Huyyyyy!
Dale mis saludos a tus colegas que se fajan duro en el Hospital de New Britain que necesita una sala de emergencia más amplia y le comunicaré vuestra preocupación al editor en lo que se refiere a los glúteos y el colmillo.
Leyendo tu expresivo texto me llega de inmediato a la base occipital del cerebro lo siguiente y hay dos opciones más estratégicas y seguras que la invasión a Irán del Trump que dice habló con un extraterrestre en Mar-o-Lago.
Primera. Anima a Joelito a casarse los antes posible con la jibarita. Ellas son buenas madres, crían muy bien como dice la gente del campo a sus potrillos y yegüitas, actúan como magnificas esposas, trabajan y aportan al presupuesto, cocinan muy bien el bacalao, saben preparar el arroz con dulce, y son excelentes nueras (nuera suena mejor que yerna).
Por lo que he escuchado y llegado lo que nos depara el tiempo que no perdona cuando menguamos, te cuidará mejor que el vago de Joel que por lo que me cuentas es más flojo que una puerta cerrada.
En la opción número dos instruye a Joel para conseguir desde ahora un trabajito legal, aunque para comenzar sea un Dunkin Donuts y si no cambia, no se lo entregues con sus changuerías a esta muchacha jibarita para que abuse de ella y no coopere en el hogar.
Ella no merece el castigo de un tipo a quien le agrada dormir hasta las once de la mañana, almorzar, tomar siestas, meditar acerca de la nada a la que los filósofos han definido como un libro sin hojas al que le faltan las tapas, y luego aparecerse a la hora de la cena diciendo; ¡Caray que pesado está el día!
Si realmente el asunto pinta para serio, aconséjalos para que formalicen la unión con un clérigo licenciado y sin pasado licencioso, que se consigan un departamentito con calefacción incluida y ni por nada les ofrezcas un “rinconcito” en la casa ya que allí se te quedarán y tendrás que alimentar otra boca y tal vez algún nene o nenita ya en camino.
Se te quiere,
La Tía Julia que te desea suerte