Consulta
Querida Tía Julia,
Antes del actual problema que me acongoja tanto como el precio de la gasolina que nos obligó a suspender el viaje a Montreal en Canadá, país al que ahora Trump castiga con una tarifa de 50% en la importación a USA de automóviles y amenaza con convertirlo en el estado número 51 de USA.
Me he recordado mucho demasiado de usted y pensando en su avanzada edad he iniciado un círculo de oración para que el señor me la cuide de los mosquitos y otras enfermedades para la cual espero que ya se haya vacunado en CVS, una farmacia donde tratan bien al público y a los adultos mayores. Paso aviso.
En mi situación actual esto se refiere a mi esposo a quien yo consideraba un hombre con un sentido de ética, respetuoso, cumplido, honrado, intachable, probo y honesto y para que le cuento más.
Además de sus frecuentes y apreciados regalos nocturnos matremoniales, Andrés me traía obsequios caros de unas tiendas de moda e incluso pulseras y collares que son de plata y no de lata ni las chucherías baratas de la Tienda One Dólar y los negocios de los jordanos que venden perfumes para limpiar el olor en el interior de los automóviles y que producen mareos y nauseas. Tampoco eran los que venden en algunas mal llamadas joyerías del barrio al cual no deseo referirme para no hacerme de enemigos que ya con el Trump tenemos suficiente ¿usted me entiende? Este hombre me halaga de un modo constante y yo lo atendía muy bien para recompensar en parte sus encomios y adulaciones que incluyen jabones franceses y talco de Bélgica.
La cuestión es que hace una semana nos han llegado unas dolorosas cartas de una conocida joyería en New Haven en la que primero le instaban y exhortaban a que devolviera un collar y dos pulseras y ahora lo amenazaban con denunciarlo a la policía. ¿Cómo la ve? Yo no quiero que me lo maltraten. Algunas de esas prendas las reconocí como sus regalos, pero otras, ¡Oh, Tía, ¡no eran para mí! Rebuscando en un lugar oscuro en el garaje, encontré, palos del golf, artículos deportivos, camisetas, zapatillas de lujos, radios portátiles, calzoncillos importados y ropas de interior femenina de las que usan las tipas que a veces por necesidad se dedican a la venta de la carne.
Un día con la excusa de ver por donde entraba agua en el garaje, le mostré el escondite y este tipo que se cree tan macho se puso a llorar y le dio un ataque de ansiedad que requirió que llamara a una ambulancia. Cuando después de un par de días de hospitalización obligatoria ya que amenazaba con suicidarse, el siquiatra me dijo que Andrés sufría de un agudo desorden de ansiedad que le impedía refrenar los impulsos de llevarse cosas ajenas ni de devolver las prestadas.
Ahora estamos en terapia matrimonial, ha devuelto algunos de los artículos robados y le recetaron, entre otras píldoras una tal Escitalopram o something like that. La cuestión es que algunas de las cosas robadas son del lugar donde trabaja y otras de un CTown, aunque allí tienen monitores de vigilancia y de un CVS donde esa gente es muy amable. ¿Cómo la ve? Mi suegra doña Verru me dice que cometía estos delitos desde que tenía ocho años cuando robaba dulces y jugueticos además de lápices de colores de otros compañeritos
Mi corazón esta espinado y más que enojo intenso y nefasto le tengo lástima, pero mi estima hacia él en el matre ha disminuido.
Rosaimanuli
RESPUESTA
Querida sobrina y aunque no somos carnales lamento lo que te pasa y la decepción de tener a un marido con esta verdadera adicción que sufre mucha gente que no roba por hambre o por necesidad, sino que para vencer lo que dicen los siquiatras, una ausencia de control de impulso obsesivo de hurtar lo ajeno que los expertos en salud mental dicen que puede iniciarse a los cuatro añitos hasta los 77, o sea cuando el hombre o la mujer ya están en la tercera y última edad. ¿El nombre de este coso? La cleptomanía.
Esta enfermedad mental se descubrió por primera vez en 1816 provocada por ansiedad, sentimiento de culpa y remordimiento. Esta condición como ves es más vieja que Trump y el frio y en el pasado se castigaba con azotes en la plaza pública, años de prisión del cleptómano y su familia, e incluso en siglos anteriores con el corte de una mano y si el individuo continuaba con esclavitud remando en las galeras.
Ahora te denuncian a la policía, el retrato de ladrones o ladronas afectados por esta enfermedad se muestran en los periódicos y la persona pierde su reputación como un ser honrado. Un amigo fotógrafo recuerda que un día tomando fotos a un conjunto, dejó su instrumento de trabajo al lado de un foco del escenario y un integrante de la orquesta lo agarró y no lo quería devolver alegando que a él se lo habían robado lo que era más falso que las promesas de Trump de que él es más honrado que Ras Putin de Rusia y otros dictadores que dice que sus gobiernos no son dictaDuras sino que dictaBlandas cuestión que asegura el presidente que coge cortes y comisiones sin vergüenza de los gastos de la guerra con Irán.
Mija, la terapia de salud mental que creo todavía paga algunos seguros, aunque esto es inseguro, es una forma de lidiar con este impulso alimentado por la ansiedad de la que el ladrón o ladrona traten de liberarse.
El especialista en tratamiento al que debes exigir una licencia que concede después de analizar las credenciales que las universidades proveen con certificado que el terapeuta debiera tener en su oficina el Departamento de Salud del Estado de Connecticut; puede establecer un plan de tratamiento que en casos incluye medicamento.
Buena suerte y para atención en español, los hospitales lo provén, creo porque las cosas han cambiado por el odio de Trump hacia los inmigrantes, aunque su abuelo emigró desde Alemania al Canadá y allí instaló prostíbulos.
Tía Julia