STAMFORD.- Las redadas, las detenciones y los cambios acelerados en las cortes de inmigración están obligando a cientos de familias a enfrentar una realidad que hasta hace pocos meses parecía impensable: ser detenidos, separados de sus hijos y trasladados a cientos o miles de millas de Connecticut mientras sus abogados intentan localizar y defender sus casos y pedir a las familias que preparen un plan de contingencia para asegurar a los niños, las finanzas y resolver el traslado a cárceles lejanas de Connecticut, donde la deportación casi es inminente.
La advertencia surge de primera mano de la abogada de inmigración Diana Gómez, quien asegura que durante las últimas semanas su oficina ha trabajado prácticamente los siete días de la semana para atender a familias que buscan desesperadamente localizar a sus seres queridos y encontrar una vía legal para evitar la deportación.
“Ha sido bien fuerte”, explicó Gómez durante una entrevista con En Vivo con Maricarmen. La abogada señaló que incluso los fines de semana ha tenido que abrir su oficina para localizar detenidos, hablar con familiares y preparar las estrategias legales.
Una detención puede comenzar en la calle y terminar a miles de kilómetros. Uno de los aspectos que más preocupa a los abogados es el traslado de personas detenidas fuera de Connecticut. Gómez relató que varios de sus clientes fueron trasladados a Colorado, lo que complicó considerablemente la defensa porque fue necesario contratar abogados en ese estado para poder continuar con los procedimientos.
La situación, explicó, no termina necesariamente con la detención. Una persona puede ser trasladada a otro estado y quedar lejos de su familia, sus abogados y las redes comunitarias que podrían ayudarla. En algunos casos, los abogados lograron conseguir la libertad de los detenidos. En otros, las solicitudes de fianza fueron rechazadas debido a antecedentes o cargos criminales pendientes. También hubo personas que, ante la dureza y duración del proceso, optaron por aceptar la salida voluntaria.
La advertencia de la abogada es contundente: una persona con una cita pendiente en la corte de inmigración no debe asumir que puede simplemente faltar porque tiene miedo de ser detenida. Según Gómez, las cortes están cancelando las comparecencias virtuales que anteriormente permitían a muchas personas participar desde sus hogares o lugares de trabajo. Actualmente, explicó, las citas de inmigración están siendo manejadas presencialmente. Y faltar puede tener consecuencias devastadoras.
La abogada explicó que una persona que no se presenta puede recibir una orden de deportación en ausencia, sin tener la oportunidad de defender personalmente su caso en ese momento. Gómez hizo además una advertencia especialmente importante: las fechas de las audiencias pueden cambiar rápidamente y los inmigrantes deben revisar constantemente sus casos y no confiar en que la fecha que tenían hace meses continúe vigente. “Es una estrategia para deportar más gente”
Durante la entrevista, Gómez fue directa al explicar lo que, desde su perspectiva profesional, está ocurriendo en las cortes. La abogada afirmó que los cambios en las fechas y procedimientos están facilitando que se emitan órdenes de deportación cuando las personas no llegan a sus audiencias. “Es una estrategia para deportar más gente”, sostuvo al referirse a las nuevas prácticas que está observando. También señaló que las estadísticas que ha revisado muestran un número elevado de deportaciones en ausencia. Menos tiempo para buscar abogado
Otro cambio que, según Gómez, está golpeando especialmente a quienes tienen pocos recursos económicos es la reducción del tiempo disponible para conseguir representación legal. Explicó que anteriormente los jueces podían conceder continuaciones para que una persona pudiera buscar un abogado y preparar adecuadamente su defensa. Ahora, según la abogada, algunos inmigrantes llegan a su primera o segunda audiencia y rápidamente reciben una fecha para su juicio individual.
El problema es evidente: una persona que no conoce el sistema migratorio y que no tiene abogado puede encontrarse frente a un proceso complejo en el que cualquier error puede significar la pérdida de su caso. “Necesitan un abogado”, enfatizó Gómez.
La batalla también llega a Connecticut
La entrevista abordó además el conflicto entre las autoridades federales de inmigración y las leyes de protección aprobadas por Connecticut. Uno de los puntos centrales es el Trust Act, la legislación estatal destinada a establecer límites sobre la cooperación de las autoridades locales con las autoridades federales de inmigración. Gómez explicó que el gobierno federal sostiene que las leyes estatales que protegen a los inmigrantes o limitan la entrega de información son ilegales, mientras Connecticut defiende su autoridad para establecer sus propias normas.
El conflicto podría terminar en tribunales superiores, incluso en la Corte Suprema de Estados Unidos, si continúan las disputas entre los gobiernos estatales y federal. “Los inmigrantes no somos criminales”. Pero detrás de las leyes, las estadísticas y los procedimientos judiciales existe una comunidad que, según Gómez, está viviendo bajo un enorme peso emocional.
La abogada lanzó un mensaje directo a los inmigrantes: “Los inmigrantes no somos criminales.”
Recordó que millones de personas llegaron a Estados Unidos buscando oportunidades, trabajando, formando familias y construyendo sus vidas. Gómez considera particularmente importante que figuras públicas que tienen historias migratorias en sus propias familias hayan decidido hablar públicamente sobre ellas. En su opinión, esos testimonios pueden ayudar a combatir la sensación de vergüenza, miedo y aislamiento que actualmente afecta a muchos inmigrantes.
El caso que más le ha dolido: un joven de 21 años
Entre los casos que más han impactado personalmente a la abogada está el de un joven de apenas 21 años, detenido mientras se encontraba en Walmart. Según Gómez, el joven no tenía antecedentes criminales. Su equipo solicitó la fianza en tres ocasiones y también recurrió al habeas corpus, pero las solicitudes fueron rechazadas. Finalmente fue trasladado a Louisiana y posteriormente deportado. “Estaba trabajando y estaba en un Walmart”, relató la abogada. Para Gómez, ese caso representa la dificultad que actualmente enfrentan incluso personas sin antecedentes criminales cuando son detenidas por inmigración.
Habeas corpus: una herramienta que puede abrir una puerta
Ante este escenario, una de las herramientas legales mencionadas durante la entrevista fue el habeas corpus, un mecanismo que puede utilizarse ante una detención para solicitar la intervención de una corte federal.
Gómez explicó que, en determinadas circunstancias, esta acción permite argumentar ante un tribunal federal que una persona está siendo detenida sin haber tenido la oportunidad adecuada de solicitar una fianza. Pero no es una garantía de libertad.
La abogada señaló que, después de obtener esa intervención, todavía es necesario acudir a la corte de inmigración para solicitar la fianza. Los montos pueden variar considerablemente dependiendo del juez y del caso. Las familias deben tener un plan antes de que llegue una redada
Quizás la recomendación más importante de la entrevista fue dirigida a las familias. Gómez insistió en que no se debe esperar a que ocurra una detención para comenzar a pensar qué hacer con los hijos, los documentos, el dinero, la vivienda y las responsabilidades familiares. Las familias deben establecer quién se hará cargo de los niños en caso de que uno de los padres sea detenido y preparar poderes y documentos necesarios. También recomendó que las personas que tengan un posible beneficio migratorio no presenten solicitudes sin antes recibir asesoramiento profesional. La razón, explicó, es que actualmente los casos están siendo examinados con enorme rigor y cualquier error puede convertirse en una razón para negar una petición.
Uno de los momentos más fuertes de la entrevista llegó cuando se habló del impacto que las redadas están teniendo en la vida cotidiana. La comunidad está evitando salir, acudir a eventos, iglesias, actividades sociales y otros lugares públicos por temor a encontrarse con agentes de inmigración.
Gómez reconoció que se trata de una situación extremadamente dolorosa, pero afirmó que actualmente las familias deben actuar con precaución y, sobre todo, estar preparadas. Según su relato, existe preocupación por la presencia de agentes en las cercanías de cortes, iglesias y escuelas. Vivir con miedo no puede significar vivir sin preparación
– Tener documentos organizados.
– Conocer los derechos.
– Saber qué hacer si un familiar es detenido.
– Tener una persona autorizada para cuidar a los hijos.
– Conocer las fechas de las audiencias.
– Buscar asesoramiento legal.
– Y, sobre todo, no esperar hasta el último momento.