DANBURY.- El temor a las redadas migratorias está alterando la vida cotidiana de las familias inmigrantes en Danbury. Niños que dejan de asistir a clases, trabajadores que temen salir de sus hogares y residentes que evitan acudir a iglesias y actividades comunitarias forman parte de una realidad que preocupa al alcalde Roberto Alves, quien hizo un llamado a proteger a las familias y fortalecer la participación ciudadana.
Durante una entrevista en el programa En Vivo con Maricarmen, de La Voz Hispana Radio (103.5 FM), Alves abordó las consecuencias de las operaciones migratorias federales, los límites de las autoridades municipales para intervenir y la necesidad de que los ciudadanos ejerzan sus derechos políticos. El alcalde también invitó a participar en las elecciones del martes 3 de noviembre y recordó la disponibilidad de la votación anticipada, iniciada el lunes 19 de octubre.
Alves habló desde una experiencia personal que, según explicó, le permite comprender las preocupaciones de la comunidad: creció en Estados Unidos sin documentos migratorios y obtuvo la ciudadanía estadounidense en 2017.
“Las personas no son criminales. Las personas están aquí para trabajar”, fue uno de los mensajes centrales de la entrevista, en la que defendió a las familias inmigrantes y cuestionó las generalizaciones que, a su juicio, se utilizan para justificar las operaciones federales.
ENTRE 70 Y 100 DETENCIONES, SEGÚN LA ESTIMACIÓN DEL ALCALDE
Uno de los momentos más relevantes de la conversación se produjo cuando Alves se refirió a la magnitud de las detenciones migratorias en Danbury. Según su estimación, durante la semana más crítica pudieron haber sido detenidas entre 70 y 100 personas.
El alcalde aclaró que la ciudad no dispone de cifras oficiales completas, debido a que las autoridades federales no proporcionan información detallada sobre todas sus operaciones. Por tanto, la cantidad mencionada corresponde a una estimación y no a un registro oficial consolidado.
Alves calculó, asimismo, que entre cinco y ocho de las personas detenidas podrían tener antecedentes penales. Esa cifra también corresponde a su apreciación y no constituye una estadística verificada sobre el total de arrestos.
En ese contexto, cuestionó las afirmaciones que vinculan de manera generalizada a la comunidad inmigrante de Danbury con problemas graves como el narcotráfico y la trata de personas. A su juicio, ese tipo de señalamientos estigmatiza a una población diversa, integrada por trabajadores y familias que buscan estabilidad y oportunidades para sus hijos.
El alcalde insistió en la importancia de distinguir entre casos individuales y comunidades enteras, evitando que las acusaciones generales se conviertan en motivo de temor o discriminación.
EL MIEDO TAMBIÉN LLEGA A LAS ESCUELAS Y LAS IGLESIAS
Las consecuencias de las operaciones migratorias, según relató Alves, van más allá de las detenciones. Durante la entrevista mencionó que cerca de 700 estudiantes o más dejaron de asistir a clases en uno de los momentos más críticos.
Sin embargo, reconoció que no contaba con información suficiente para confirmar cuántos menores habían regresado posteriormente a las aulas ni cuál era la situación migratoria de sus familias.
La preocupación también se extiende a otros espacios de la vida cotidiana. De acuerdo con el alcalde, el temor ha llevado a algunas personas a evitar las iglesias, los cursos nocturnos y las actividades comunitarias, limitando su participación en lugares que tradicionalmente ofrecen apoyo, orientación y oportunidades de integración.
Ante esta situación, Alves destacó el trabajo de organizaciones como United for Immigrants, que, según explicó, ayudan a documentar casos, conectar a las familias con abogados y buscar asistencia para quienes necesitan alimentos y otros recursos esenciales.
El impacto, señaló, no se limita a quienes son detenidos. También afecta a los familiares que permanecen en sus hogares, a los menores que viven con incertidumbre y a los trabajadores que temen perder sus empleos o exponerse a una detención al salir a cumplir con sus responsabilidades diarias.
LA LEY TRUST Y LOS LÍMITES DE LAS AUTORIDADES LOCALES
Otro de los asuntos centrales de la entrevista fue la capacidad de Connecticut y de sus municipios para proteger a los inmigrantes frente a las operaciones del Gobierno federal.
Alves defendió la importancia de la Ley TRUST y de las disposiciones que limitan la colaboración de las autoridades locales con las acciones federales de inmigración. Sostuvo que la policía municipal debe actuar dentro de los límites establecidos por la ley y no asumir funciones que corresponden a los agentes federales de inmigración.
No obstante, reconoció que existe una diferencia entre establecer protecciones legales y garantizar que todas las situaciones puedan ser controladas desde el ámbito municipal.
“Tenemos que hacer lo que podemos hacer para proteger a nuestro pueblo”, fue la idea que reiteró al describir los límites que enfrentan los gobiernos locales ante las actuaciones de las autoridades federales.
Durante la conversación también se refirió a las restricciones legales relacionadas con las operaciones migratorias en determinados espacios, al uso de máscaras por parte de agentes y a la necesidad de que existan mecanismos para exigir responsabilidades cuando se producen actuaciones que vulneran derechos.
Alves sostuvo que las protecciones legales deben traducirse en medidas efectivas para ofrecer seguridad y orientación a las personas afectadas.
Al hablar de su relación con el gobernador Ned Lamont, reconoció el apoyo recibido y explicó que su experiencia personal y el contacto directo con los residentes le permiten trasladar a las autoridades estatales las preocupaciones que escucha en la comunidad.
El alcalde también defendió la contribución económica de los inmigrantes, incluidas las personas que no cuentan con un estatus migratorio regular. Destacó su participación en la fuerza laboral, el sostenimiento de negocios, el pago de impuestos y el desarrollo de las comunidades donde viven.
MÁS DE 30 REUNIONES PARA ESCUCHAR A LOS RESIDENTES
Como parte de la respuesta municipal a las preocupaciones de la población, Alves señaló que durante sus primeros dos años y medio en la alcaldía había organizado más de 30 reuniones comunitarias.
Según explicó, estos encuentros se llevan a cabo en escuelas, iglesias, centros culturales y otros espacios familiares, con el propósito de facilitar la participación de quienes no se sienten cómodos acudiendo directamente a un edificio gubernamental.
La intención, indicó, es ofrecer a sus mandantes oportunidades para expresar sus inquietudes, recibir orientación y conocer los recursos disponibles para enfrentar situaciones difíciles.
Estas reuniones también permiten a las autoridades conocer de primera mano los problemas que afectan a las familias y mantener abiertos los canales de comunicación con los distintos sectores de la comunidad.
“LA COMUNIDAD LATINA TIENE FUERZA”: EL LLAMADO A LAS URNAS
La participación electoral ocupó un lugar destacado en la entrevista. Alves, quien también preside el Partido Demócrata de Connecticut, exhortó a los votantes a participar en las elecciones del 3 de noviembre y subrayó la importancia de la representación política para las comunidades inmigrantes y sus familias.
El alcalde sostuvo que los cambios en las políticas públicas requieren participación ciudadana, organización y comunicación constante con quienes ocupan cargos electos. A su juicio, la responsabilidad cívica no termina al depositar el voto: también implica mantener el contacto con los representantes, plantear preocupaciones y exigir respuestas.
Alves reconoció que la representación de los latinos y de otras comunidades diversas ha avanzado, aunque señaló que todavía existen desafíos, especialmente en las estructuras locales de los partidos políticos y en los espacios donde se seleccionan candidatos y se toman decisiones.
También expresó su preocupación por la posibilidad de que los resultados electorales sean cuestionados y destacó la importancia de una participación amplia que permita expresar la voluntad de los votantes dentro de los procedimientos democráticos establecidos.
El alcalde planteó, además, la necesidad de fortalecer la educación cívica, promover el respeto entre los ciudadanos y reconocer la diversidad cultural como parte de la vida democrática del país.
En una ciudad donde el temor a las detenciones migratorias ha alterado la rutina de numerosas familias, Alves puso sobre la mesa dos desafíos: responder a las consecuencias humanas de las operaciones federales dentro de las competencias municipales y fortalecer la participación ciudadana en las decisiones que definirán el rumbo político del país.