Por Kate Wells y Stephanie Armour | KFF Health News
El próximo brote de una enfermedad transmitida por alimentos podría ser mucho peor
Esa es la preocupación de líderes en seguridad alimentaria de todo Estados Unidos, quienes están haciendo sonar las alarmas por los recortes federales que, según afirman, han dificultado la detección y el control de enfermedades transmitidas por alimentos.
Un ejemplo son los recientes brotes de Cyclospora, con miles de personas enfermas en decenas de estados. Y les preocupa especialmente que el próximo patógeno sea mucho más letal.
En el país, un sistema complejo de agencias federales y estatales se encargan de supervisar la seguridad de los alimentos. Esta red se ocupa de detectar, investigar y contener los brotes de enfermedades transmitidas por productos de consumo popular.
Un componente clave del sistema es el programa FoodNet de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC), creado después de que cuatro niños murieran por E. coli luego de comer hamburguesas contaminadas a principios de la década de 1990.
Los estados que participan en el programa, cuyo nombre oficial es Foodborne Diseases Active Surveillance Network, contactan a laboratorios para obtener datos sobre los casos, lo que permite detectar cuándo está surgiendo un problema.
Pero durante el segundo mandato del presidente Donald Trump, su administración ha recortado miles de millones de dólares en fondos para la salud pública y ha despedido a miles de trabajadores de las agencias federales de salud.
También ha reducido el alcance de FoodNet, eliminando la vigilancia obligatoria de Cyclospora y de otros cinco patógenos que, en conjunto, causan la muerte de cientos de personas cada año en Estados Unidos.
“Lo que se está haciendo es permitir que los brotes continúen sin ser identificados. Inevitablemente, más personas se van a enfermar”, dijo Bill Marler, abogado y defensor de la seguridad alimentaria en el área de Seattle, quien ha presentado demandas contra Taco Bell en representación de personas que afirman haberse enfermado de Cyclospora después de comer en esa cadena.
Con los cambios realizados al sistema de vigilancia de FoodNet, los 10 estados participantes —seleccionados para representar una muestra de la población del país— ya no están obligados a reportar, por ejemplo, los casos de listeria. Esa bacteria mata hasta al 30% de las personas diagnosticadas con la infección.
Las complicaciones por listeria pueden incluir convulsiones, abortos espontáneos y sepsis que daña los órganos. Es mucho menos frecuente que el tipo de E. coli cuya vigilancia sigue siendo obligatoria en FoodNet, pero casi el 95% de las personas infectadas con listeria terminan hospitalizadas.
Según cifras de los CDC y de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA), las infecciones por listeria provocan entre 170 y 260 muertes al año.
“Es muy difícil identificar los brotes de listeria”, dijo Neal Fortin, director del Instituto de Leyes y Regulaciones Alimentarias de la Universidad Estatal de Michigan. Ver que ya no forma parte de la vigilancia obligatoria de FoodNet “realmente me preocupa”, afirmó.
En 2011, 33 personas murieron y una mujer embarazada sufrió un aborto espontáneo después de comer melones cantaloupe contaminados con listeria. La FDA identificó la causa en menos de dos semanas.
Los estados que participan en FoodNet tampoco están obligados a reportar los casos de enfermedad causados por Campylobacter, una bacteria que suele contraerse al consumir pollo crudo o poco cocido y que afecta aproximadamente a 1.5 millones de personas cada año.
Este año, esta bacteria enfermó a unas 60 personas en Idaho en un brote relacionado con leche cruda, un producto que Robert F. Kennedy Jr., secretario de Salud y Servicios Humanos, ha promovido, pese a que la pasteurización elimina las bacterias dañinas.
El Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS) niega que los cambios en FoodNet o los recortes de personal de la administración Trump hayan aumentado el riesgo de que futuros brotes sean más difíciles de identificar y contener.
“Los investigadores de la FDA no se vieron afectados por los cambios de personal ni por las reducciones de plantilla, y el presupuesto presidencial propuesto para el año fiscal 2027 incluye un aumento de 33 millones de dólares para las actividades de seguridad alimentaria”, escribió en un correo electrónico Emily Hilliard, vocera del HHS. Agregó que los CDC nunca dejaron de monitorear las enfermedades causadas por Cyclospora.
Los CDC cuentan con otros sistemas de vigilancia pasiva, pero estos dependen de que los estados informen los casos.
“No existe ningún requisito sobre cuánto tiempo pueden tardar en hacerlo”, dijo Barbara Kowalcyk, directora del Instituto de Seguridad Alimentaria y Nutricional de la Universidad George Washington.
Además, la FDA realiza solo una fracción de las inspecciones que exige el Congreso. Según un informe publicado a principios del año pasado por la Oficina de Rendición de Cuentas del Gobierno (GAO), la FDA no cumple las metas establecidas para las inspecciones nacionales e internacionales desde 2018.
Las inspecciones de seguridad alimentaria realizadas por la FDA a fabricantes disminuyeron de 10.641 establecimientos en 2011 a aproximadamente 4.500 una década después. En 2024, la agencia contaba con 432 inspectores para realizar inspecciones nacionales e internacionales, de acuerdo con otro informe de la GAO.
Eso fue antes de que la administración Trump eliminara 3.500 puestos de trabajo en la FDA como parte de su esfuerzo por reducir el gasto federal.
Ahora, los líderes en seguridad alimentaria advierten que la situación podría empeorar, porque el gobierno quiere transferir más inspecciones rutinarias de alimentos a los estados y reducir aún más el número de empleados federales encargados de estas inspecciones y de las investigaciones.
Los departamentos estatales de salud ya están sobrecargados debido a los recortes en el financiamiento federal y a la escasez de personal, lo que ha obligado a algunos a reducir o suspender programas de prevención para concentrarse en problemas más urgentes.
Los efectos de esos recortes ya se sienten en Michigan, que ha reportado más de 7.000 casos de ciclosporiasis, la cifra más alta de cualquier estado. El parásito Cyclospora puede provocar diarrea frecuente durante días o incluso semanas, además de dolor abdominal, náuseas y fatiga.
El departamento de salud del condado de Washtenaw, en Michigan, ya había reasignado personal que trabajaba en programas como inmunización y salud sexual para atender un reciente brote de sarampión que enfermó a siete personas, entre ellas cinco niños.
Ahora, esas mismas enfermeras pasan horas hablando por teléfono con cientos de personas con ciclosporiasis, tratando de rastrear el origen de la infección mediante recibos de comida para llevar de semanas atrás, estados de cuenta bancarios y los recuerdos de los pacientes.
“Estamos empezando a ver las consecuencias de un sistema de salud pública financiado de manera ineficiente en 2026”, dijo Natasha Bagdasarian, directora médica ejecutiva de Michigan. “Hoy es Cyclospora. Con el tiempo, vamos a perder la capacidad de detectar otra cosa”.
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