DANBURY.- Como parte de la tradición anual de mayo en la iglesia Nuestra Señora de Guadalupe en su boletín oficial del quinto Domingo de Pascua, se anunció una lista de peticiones especiales para conmemorar la aparición a los tres pastorcitos de la virgen de Pedro Sosa, en una entrevista especial, habló de cómo se sigue sosteniendo la parroquia en español y cómo la catequesis y la ayuda de otras iglesias está ayudando a evangelizar a las dos mil familias registradas en la parroquia.
Acorde con el Padre Pedro Sosa, vicario parroquial, en las apariciones de la Virgen de Fátima que sucedieron en el mes de mayo, ella mismo les decía a los tres pastorcitos “que su corazón de madre inmaculado triunfará”, de los peligros de la guerra, de la apostasía (deslealtad), de cómo el mundo va a darle la espalda a Dios; razones para entender por qué en la iglesia de Guadalupe se aprovecha la ocasión para enfocarse en la realidad de las madres hispanas en los Estados Unidos.
Durante los nueve días de la Novena a la Virgen de Fátima se oró por las madres viudas, por las que están enfermas y sufren; madres solteras, encarceladas, por las que han perdido a sus hijos por enfermedades o accidentes; por las tristes y olvidadas; por las maltratadas física y emocionalmente; por las mujeres que desearon tener hijos y nunca lo lograron, y por las madres de la comunidad parroquial.
Y en ese enfoque parroquial el Obispo Frank Caggiani de la Diócesis de Bridgeport, parroquia a la que se pertenece a la iglesia Nuestra Señora de Guadalupe, decidió continuar con el plan de que la parroquia siga siendo hispana, es decir, que todas las misas se sigan dando en español porque en Danbury y sus alrededores la comunidad latinoamericana ha crecido enormemente y es necesario que se siga manteniendo el vínculo entre iglesia y comunidad.
En la parroquia Nuestra Señora de Guadalupe, la única de la Diócesis de Bridgeport que ofrece un horario de servicios en español cien por ciento, ha crecido en estos últimos años. Hay dos mil familias registradas y con la apertura de agregar una misa más en español en la iglesia de Saint Peter (San Pedro) y de traer a la parroquia al padre Frank y David que hablan perfecto español; ayudó a mejorar el apostolado hispano.
La iglesia de Guadalupe estuvo a punto de cerrar sus puertas el año pasado debido al crecimiento de los feligreses y la imposibilidad de sostener la parroquia; pero gracias al apoyo del alcalde de la ciudad, los departamentos de bomberos y policía se pudo controlar ese flujo poblacional con el apoyo de la parroquia de San Pedro que abrió un nuevo horario de misas en español.
En la iglesia de Guadalupe ingresan apenas 295 personas sentadas por lo que se abrió una capilla en el sótano para una capacidad de 120 personas; con un horario de cuatro misas los domingos, una el sábado en la noche; otra, de lunes de a viernes a las siete de la noche; más una misa extra los días de fiesta (holydays).
El éxito de la parroquia Nuestra Señora de Guadalupe en términos del aumento de feligreses parece ser porque el mensaje a la hora de la prédica en las misas es contundente. El Evangelio es dado en forma pragmática y los fieles lo captan como una vivencia espiritual única. Además, porque le dan mucha importancia al catecismo de los niños y ahí logran vivir la experiencia de unir a las familias y de que los padres sean los primeros catequistas.
El fenómeno de la catequesis es bilingüe. Las clases para niños son en inglés porque ellos estudian en sus escuelas en este idioma; pero a sus padres les dan las orientaciones en español y debido a la afluencia de cientos de niños, el obispo Caggiani abrió una clase satélite en la parroquia de la Inmaculada Concepción.
Acorde con el Padre Pedro, esta forma de educar (en inglés) es pensando en que los niños serán la próxima generación de adultos de la iglesia y la parroquia dejará de ser hispana porque vivirá otro momento histórico.
La oleada migratoria en Danbury es notoria en la parroquia. La comunidad hispana les da a sus vecinos (anglos) que viven el materialismo capitalista un halo de fe viva. “En una sociedad segura (capitalista) solo es necesario creer en su propia capacidad, en el dinero…Pero, nosotros, al venir de hogares arraigados de fe porque somos pueblos que hemos sufrido, tenemos como resultado que vivimos de Dios”, dijo el Padre Pedro, demostrando lo que dijo el Papa Juan Pablo II, “América es el continente de la esperanza” y por eso la parroquia ha adoptado festividades religiosas de los países de origen de sus feligreses.
Betty Reinoso, ecuatoriana, vive en Danbury hace más de 30 años y ha sido miembro de la parroquia desde el día en que llegó de su natal Loja. Ha visto los cambios demográficos, el aumento de comunidades como la dominicana, mexicana, brasileña y la de sus propios paisanos.
Betty, celebra la fiesta de la Virgen del Cisne en la iglesia de la Virgen de Guadalupe, pero también la devoción al Niño Divino durante la Navidad. E igualmente, doña Lucrecia Congacha, que vive seis meses en Cuenca (Ecuador) y seis meses en Danbury. Ella pasa Navidad y la fiesta del Niño Jesús en Danbury.
Don Pablo, como así se hace llamar, es uno de los hombres que ayudan con la señalización del tráfico en la misa de las doce y treinta del domingo. A él y su familia les gusta la fiesta del Sagrado Corazón de Jesús porque su país, Ecuador, está consagrado a ese corazón desde el gobierno de García Moreno.
Y eso es exactamente lo que dice el Padre Pedro: “La comunidad ecuatoriana es enorme y ha traído sus celebraciones de cada región de su país”, por eso esta parroquia vibra en cada celebración y se mantiene activa y viva su fe.