Por Paul Bass y Laura Glesby
NEW HAVEN.- El arrestado exjefe de la Policía de New Haven, Karl Jacobson, no necesitó 4,4 millones de dólares para apostar 4,4 millones de dólares en FanDuel y DraftKings en el curso de un año.
Tampoco necesitó 1 millón. Ni medio millón para hacerlo.
Solo empezar a hacer pequeñas apuestas cada día y luego hacerse adicto a la vorágine algorítmica de ofrecimientos e incentivos de los negocios de apuestas deportivas. Luego tuvo que dedicarse a buscar unos 208.000 dólares para cubrir lo que realmente estaba perdiendo.
Así fue como el sistema de apuestas deportivas autorizado por el estado funcionó tal como está previsto de manera que Jacobson se endeudó con centenares de miles de dólares por lo que, supuestamente se robó 85.000 dólares de las cuentas para pagar a informantes confidenciales y para cubrir los gastos de la liga deportiva juvenil del departamento policial.
Esa es la explicación dada por Jonathan D. Cohen, de New Haven, destacado experto en el costo social y la adicción a las legalizadas apuestas deportivas.
Cohen, autor de Losing Big: America’s Reckless Bet On Sports Gambling, dio esa opinión en respuesta a una pregunta que algunos residentes de New Haven se han estado haciendo a propósito de las revelaciones sobre sus apuestas cuando el estado arrestó a Jacobson: ¿Cómo es posible que un hombre que gana alrededor de 180 000 dólares al año disponga de más de 4 millones de dólares para realizar apuestas deportivas instantáneas por Internet?
La respuesta: Para nada necesitaba esa cantidad de dinero. Solo necesitaba, digamos, 100 o 500 dólares a la vez para comenzar.
Pero Cohen no se refería específicamente a Jacobson. Más bien, de cómo la historia de Jacobson, descrita en la orden de arresto, se corresponde en cómo las casas de apuestas tratan a los adictos al juego al reconocerlos por sus repetidas apuestas. Cohen dijo que las casas de apuestas ganan la mayor parte de su dinero gracias a un pequeño número de apostadores intensivos como Jacobson: por ejemplo, el 82 por ciento de los ingresos provenientes de apuestas de la NFL en una temporada reciente, provino de solo el 3 por ciento de los clientes.
Las casas de apuestas suelen dar la primera apuesta gratis para así agarrar a los usuarios. Para un adicto, la emoción del riesgo al hacer la apuesta libera la descarga de dopamina por lo que intentan repetir una y otra vez.
Así, si el apostador deposita 100 dólares en su cuenta y los apuesta, y gana el 90 por ciento del tiempo, vuelve a poner esos 90 dólares en la cuenta y sigue apostándolos. Las casas de apuestas ganan su dinero con el tiempo gracias a los jugadores problemáticos que apuestan cantidades más pequeñas. El juego está diseñado para garantizar que nadie le pueda ganar a la casa a largo plazo; las casas de apuestas saben cómo identifica a los apostadores profesionales más expertos para limitar su actividad.
En ningún momento las casas de apuestas dan crédito. No permiten que los jugadores se endeuden con ellas.
Más bien, explicó Cohen, la “frenética” velocidad de las apuestas permite a algunos apostar una cantidad grande de dinero, aunque hayan comenzado con mucho menos. Por ejemplo: si alguien apuesta 100 dólares y recupera 50, puede apostar 10, 20 o 30 veces, añadiendo un poco más cada vez. Para cuando haya perdido 1.000 dólares, fácilmente pudo haber realizado apuestas por un valor total de 10.000.
“Estoy seguro de que Karl Jacobson en algún momento tuvo su buena racha ganando dinero. Así puedes acumular un buen monto para apostar. Luego lo pierdes, y después lo pierdes tres o cuatro veces más”, dijo Cohen durante una conversación el martes en el programa radial “Dateline New Haven” de WNHH FM.
Dijo que las casas de apuestas, al identificar a estos grandes apostadores se comunican con ellos a través de un “representante de relaciones con el cliente” para ofrecer promociones, bonos y posibles regalos, tal como como operan los casinos.
“Alguien con adicción al juego es incapaz de decir: ‘Está bien, ya terminé’. No puede parar. Es como pedirle a alguien adicto a la heroína o a la cocaína u otra sustancia que deje de hacerlo y no puede. Eres químicamente dependiente de la euforia que te provoca ese producto El juego funciona exactamente de la misma manera”.
La adicción al juego no es nada nuevo. Tampoco lo es que figuras públicas arruinen sus carreras malversando dinero público para apostar.
Lo que sí es nuevo es cómo estos sitios de apuestas en internet aceleran el proceso; es como agregar fentanilo al cannabis, por ejemplo.
“El peligro con la aplicación de juego es que puedes apostar a lo que sea en cualquier momento. Hasta hace poco, podías apostar a la velocidad de un lanzamiento en un juego de béisbol. … ‘Ni modo, perdí 20 dólares, pero ahora voy a apostar 40. Eso fue mala suerte. Ganaré la próxima’. Es como necesitar una dosis mayor de una droga para obtener la misma experiencia, la misma euforia. … Se puede esquilar a una oveja muchas veces, pero solo se puede sacrificar una vez. Creo que prefieren esquilarla, esquilarla y esquilarla. Así es como funciona ese negocio en la práctica”.
Desde que escribió su libro (y lo debatió, entre otros lugares, en The Daily Show), Cohen se dedicó a dirigir un centro de estudios orientado a desarrollar políticas para ocuparse de la adicción a las apuestas deportivas en internet. Es una organización sin fines de lucro llamada American Institute for Men & Boys. (La gran mayoría de los jugadores problemáticos de apuestas deportivas son hombres, dijo).
Sus soluciones propuestas incluyen exigir que las casas de apuestas reduzcan la velocidad a la que los jugadores pueden apostar, establecer límites de pérdidas y restricciones de capacidad de pago (cuando es claro que los jugadores no tienen más dinero para apostar), limitar la publicidad, , regular las notificaciones automáticas, reducir la personalización (por ejemplo, mediante programas VIP) y aumentar los impuestos para cubrir los costes de las medidas de salud pública.
Podría apostar (un poco) a que, estas propuestas, al menos serán debatidas, aunque no se conviertan en leyes.
Aunque los gobiernos estatales han llegado a depender de los ingresos que reciben del juego deportivo legalizado, no es que este renglón sea el esperado huevo de oro. Menos del 1 por ciento de los ingresos tributarios de Connecticut viene de las apuestas deportivas, dijo Cohen. “Estamos perjudicando a todos los Karl Jacobsons en nombre de una gota de agua en el océano para el estado”.
Los 208.000 dólares que perdió Jacobson también son una gota de agua en el océano para las compañías de apuestas deportivas que se beneficiaron de su adicción al juego.
Perspectiva desde el Estado
Según el observador de ingresos por apuestas de Sportsbook Review en Estados Unidos, las compañías de apuestas deportivas ganaron más de 16.000 millones de dólares desde el inicio de 2025. Solo en Connecticut, esas compañías lograron ingresos brutos por 163.110.405 dólares desde el comienzo de 2025.
“Desde que tenemos el juego por internet, definitivamente las cosas han cambiado”, dijo Diana Goode, directora ejecutiva del Connecticut Council on Problem Gambling (problemas relacionados con el juego).
Igual que Cohen, Goode habló de cómo las aplicaciones de apuestas han utilizado publicidad dirigida e incentivos para mantener enganchados a los jugadores.
Citó el caso de una joven de 21 años que se inscribió en una aplicación de apuestas deportivas, “y en el transcurso de un par de meses, perdió todo el dinero de su matrícula universitaria, libros y comida”.
Según Goode, la joven activó una opción que bloqueaba las apuestas por tres meses. “Al día siguiente del fin de ese período, le enviaron un anuncio” ofreciéndole 75 dólares si volvía a iniciar sesión para apostar.
La joven aceptó la oferta y rápidamente reincidió en el juego. Desde entonces, según Goode, se inscribió en un programa estatal de autoexclusión voluntaria que le impedirá usar aplicaciones de apuestas y evitará que estas se comuniquen con ella.
Goode también se refirió a otra persona que estaba “apostando todos los días”. Cuando faltó un día, dijo, la aplicación le envió un correo electrónico con el mensaje: “¡Te extrañamos!”
Goode afirmó que los anuncios públicos de empresas como FanDuel, que ofrecen bonificaciones a los nuevos usuarios y afirman que la primera apuesta es “sin riesgo”, también son abusivos.
Las apuestas deportivas se legalizaron en Connecticut aproximadamente al mismo tiempo que el cannabis, señaló. “Si los dispensarios dijeran que la marihuana ‘no implica riesgo’, estaríamos escandalizados”.
Goode dijo que las personas con adicción al juego son particularmente inclinadas a pedir dinero prestado o robarlo porque “esperan devolverlo”, aunque “la casa siempre gana”. Como resultado, un problema con el juego puede arruinar el entorno de una persona.
Existen ayudas para personas con problemas de juego, o para quienes tienen un ser querido con problemas de juego, o para quienes solo desean poner límites al tiempo y dinero que pueden dedicar a las apuestas deportivas.
Las personas pueden voluntariamente prohibirse apostar en deportes por un año, cinco años o permanentemente, a través del programa estatal de autoexclusión de Connecticut. Los casinos Mohegan Sun y Foxwoods ofrecen opciones similares de autoexclusión. Hay varios programas de tratamiento específicos para el juego en todo el estado, así como reuniones de Jugadores Anónimos.
El Connecticut Council on Problem Gambling ofrece una línea de ayuda 24/7 en el 1-888-789-7777, así como una línea de chat.
Más recursos para quienes buscan atenuar los riesgos de la adicción al juego o apoyarse a sí mismos o a un ser querido, están disponibles en https://responsibleplayct.org/.
Un portavoz de FanDuel indicó al Independent herramientas que la compañía dice ofrecer para ayudar a los jugadores con problemas a establecer límites de depósito, pérdida, apuesta y tiempo; y para intervenir cuando detecta señales de daño basadas en un sistema interno de revisión de jugadas de los clientes. supervisado por aproximadamente 30 “profesionales cualificados”.
“Nuestra prioridad es evitar el juego perjudicial para el cliente. La cantidad de dinero que resulta perjudicial para cualquier usuario es específica de cada persona, pero el daño relacionado con el juego también puede evidenciarse en comportamientos que no se refieren al nivel de gasto, especialmente el tiempo que pasan en la aplicación, así como su comportamiento al interactuar con nuestros agentes de servicio al cliente”, afirmó el portavoz en un correo electrónico.
“Our priority is to prevent play that is harmful to the customer. La cantidad de dinero perjudicial para cada usuario es específica para cada uno de ellos, pero el daño causado por el juego también puede hacerse evidente en comportamientos no relacionados con el nivel de gasto, en particular el tiempo que pasan en la aplicación, pero también su comportamiento al interactuar con nuestros agentes de atención al cliente”, declaró el portavoz en un mensaje de correo electrónico.