STAMFORD. Las diferencias educativas entre los grupos raciales, el agotamiento de los maestros y la representación hispana en las escuelas públicas fueron temas de discusión durante una reunión comunitaria encabezada por el superintendente de Educación de Stamford, Dr. Adrián Talley, en la iglesia Bethel.
El encuentro se concentró principalmente en la situación de los estudiantes negros y en los desafíos que enfrenta este grupo dentro del sistema educativo. Durante la presentación se mencionaron cifras de 12 por ciento para los estudiantes negros y 54,2 por ciento para los hispanos, aunque no quedó establecido con precisión qué indicador medían esos porcentajes.
Estas estadísticas pusieron en la mesa la importancia de examinar las condiciones educativas de todos los grupos estudiantiles, identificar las diferencias en sus resultados y garantizar que las decisiones del distrito respondan a las necesidades de una comunidad diversa.
Durante la reunión, una madre de familia manifestó su inquietud por la salud y el agotamiento de los maestros, así como por las posibles consecuencias para la educación de los niños.

La iglesia Bethel, ubicada a un lado del Centro Juvenil Yerwood Center, recibió al Dr. Adrian Talley, el nuevo Superintendente de Educación Pública de Stamford, quien, con cuadros estadísticos, hizo un diagnóstico de cómo se encuentran las escuelas de la ciudad, tanto a nivel académico como en el respaldo de la comunidad, e hizo algunas comparaciones con otros distritos escolares para comprender el nivel actual de las escuelas.
La participante señaló que su hijo pasa gran parte del día en la escuela y cuestionó las exigencias laborales de los educadores. A su juicio, los maestros deberían trabajar menos horas porque el cansancio puede afectar su capacidad para enseñar.
Su intervención planteó la necesidad de considerar el bienestar de los docentes como parte de la discusión sobre la calidad educativa y las condiciones en las que los estudiantes reciben sus clases.
La discusión también se refirió sobre si es que se refleja en las estadísticas una cantidad significativa en la población de trabajadores cuando una estudiante del programa de Educación para Adultos cuestionó si los maestros y administradores hispanos tienen equidad en porcentaje parecido de los estudiantes hispanos.
La interrogante dejó pendiente conocer qué proporción de maestros, administradores y otros empleados escolares son hispanos, información que permitiría evaluar la diversidad del personal y compararla con la composición de la población estudiantil.
La reunión en la iglesia Bethel reflejó las preocupaciones de las familias sobre las diferencias educativas, la salud de los maestros y la representación de los distintos grupos dentro del sistema escolar.
El planteamiento de la participante hispana abrió también una discusión sobre la necesidad de que las conversaciones comunitarias y las políticas educativas contemplen a todos los estudiantes, sin dejar de atender los desafíos específicos que enfrenta cada grupo.
“Contar con estadísticas claras, actualizadas y desglosadas por grupo racial y étnico permitiría comprender mejor las brechas existentes y orientar las decisiones hacia una educación con oportunidades para todos”, dijo el Dr. Talley.
A propósito de la data con cuadros estadísticos que se visibilizaron con datos comparativos de otros distritos escolares, el Dr. Talley sostuvo que conocer estos datos es un punto de partida para seguir “construyendo juntos la comunidad”, frase que al inicio de su presentación fue colocada en un gráfico como parte de su filosofía educativa.
En la evaluación hecha por los estudiantes del programa de Educación para Adultos, la maestra Camille Spaulding, hizo varias reflexiones en su salón de clases sobre el doce por ciento de estudiantes afroamericanos, porque cree que es un número mayor en la práctica y una de las razones por las que quizás no se encuentra un número exacto es porque cuando el Sistema Escolar Público de Stamford, pregunta a su población su perfil racial, la pregunta dice: “Es afroamericano: Si o No?, y los niños o sus padres que vienen de Jamaica, Haití o de otros países donde hay poblaciones “negras”, no se definen como afroamericanos, sino como afrodescendientes.
En la evaluación, otra aseveración hecha por una madre de familia sobre que los niños afroamericanos no son valorados por los maestros caucásicos, la maestra Spaulding reflexionó con sus alumnos que esa aseveración era extrema y no real. “Recuerdo claramente que tuve una maestra blanca cuando tenía diez años y ella cambió mi vida por completo porque se preocupaba por cada necesidad mía. Muchos maestros no solo enseñamos las letras, enseñamos modales, comportamiento, somos psicólogos, trabajadores sociales, sostén emocional. Es un trabajo con una entrega total”, dijo.
Otro de los temas a tratar del Dr. Talley fue el trabajo del Sistema Escolar en el caso de los niños diagnosticados con autismo o con otras necesidades especiales. Y puso énfasis al decir: “Estoy diciendo niños con autismo, no niños autistas. Ahí sí quiero remarcar esta definición como parte de la educación que debemos sostener: niños con autismo” e indicó que dentro del Sistema Escolar se sigue muy de cerca a esta población estudiantil para que puedan tener calidad en su educación.
Al respecto de la calidad de educación, la maestra Camille dijo que era de suma importancia contestar adecuadamente cada pregunta que hace el Sistema Escolar Público de Stamford, porque eso define si se aumenta o no el presupuesto a la educación. Por ejemplo: “Si hay más niños con necesidades especiales, a ese grupo se le destinará un mejor presupuesto. Si hay más niños venidos de Latinoamérica (hispanos), a ellos se les dará más dinero para invertir en el programa de ESL (inglés como segunda lengua)”.