Una charla exclusiva con la Dra. Nydia Tejeda Muñoz sobre el cáncer de colon, la resiliencia en la diáspora y el impacto del capital humano mexicano en EE. UU.
Breve nota editorial: Tras una destacada trayectoria que incluye mención de honor en la UNAM y una crucial etapa posdoctoral en UCLA, la Dra. Nydia Tejeda Muñoz lidera hoy en día su propio laboratorio de investigación en la Universidad de Oklahoma, consolidándose como un referente del capital intelectual mexicano en el extranjero.
La Voz Hispana (LVH): Dra. Tejeda, usted es un claro ejemplo del alto nivel de la formación científica en México. Tras graduarse con honores en la UNAM, dio el salto a UCLA. ¿Cómo ha sido para usted representar el talento mexicano en uno de los ecosistemas científicos más competitivos del mundo?
Dra. Nydia Tejeda (NT): Ha sido un proceso de adaptación profunda. La base que traigo de México, específicamente de la UNAM, es sumamente sólida en cuanto a rigor y creatividad. Al llegar a Estados Unidos, el reto no es solo técnico, sino cultural: aprender a navegar nuevos sistemas de investigación y expectativas. Pero esa misma “trayectoria internacional” es la que nos da a los mexicanos una resiliencia única para resolver problemas complejos desde ángulos integradores.
LVH: Su investigación ha logrado algo fascinante: descubrir cómo las células de cáncer de colon “beben” para sobrevivir. ¿Podría explicarnos la importancia de este hallazgo en la lucha contra esta enfermedad?
NT: Durante mi investigación en el laboratorio del Dr. De Robertis en UCLA, descubrimos que los factores de crecimiento Wnt activan un proceso llamado macropinocitosis, o “ingestión celular”. Básicamente, las células cancerosas internalizan nutrientes del exterior para seguir creciendo. Entender este mecanismo es vital porque nos permite ver cómo el tumor se alimenta. Si comprendemos su metabolismo, podemos diseñar terapias para “cortar” ese suministro y frenar la progresión del cáncer.
LVH: En el contexto de la diáspora mexicana en EE. UU., mucho se habla de la mano de obra, pero poco del “capital intelectual”. ¿Qué mensaje envía su carrera sobre el valor de los profesionales mexicanos en el área de la biomedicina?
NT: El talento mexicano está en todas partes: en los laboratorios, en las cátedras y en la innovación tecnológica. Mi carrera busca demostrar que el capital humano de nuestra diáspora es altamente especializado. No solo venimos a adaptarnos, venimos a aportar descubrimientos que benefician a la salud global. La combinación de la creatividad formada en México con los recursos de las grandes instituciones estadounidenses genera resultados de impacto mundial.
LVH: Usted ha transitado por la bioquímica, la biología molecular y la histología, y actualmente lidera su propio laboratorio en la Universidad de Oklahoma. ¿Cómo influye esta independencia y visión multidisciplinaria en su búsqueda de nuevas curas?
NT: El cáncer es una enfermedad compleja que no se puede atacar desde un solo frente. Al frente de mi laboratorio en la Universidad de Oklahoma, mi enfoque está centrado en comprender a fondo los mecanismos moleculares que impulsan la progresión del cáncer de colon. Buscamos tender un puente entre la biología del desarrollo fundamental y la ciencia traslacional. El objetivo final es identificar nuevos blancos terapéuticos dentro de la vía de señalización Wnt. Queremos que lo que descubrimos en el portaobjetos del microscopio se convierta algún día en una estrategia de tratamiento real para los pacientes.
LVH: Finalmente, como una académica que ha construido su carrera entre dos naciones y que hoy dirige la pauta científica desde su propio laboratorio, ¿qué le diría a los jóvenes científicos en México que ven en la diáspora un camino a seguir?
NT: Que la ciencia no tiene fronteras, pero la identidad sí fortalece el trabajo. Adaptarse a otros países requiere resiliencia, pero mantener el rigor y la pasión que desarrollamos en nuestra tierra es lo que nos hace destacar. El mundo necesita nuestra perspectiva amplia e integradora para resolver los retos médicos del futuro.