La pasión del fútbol que reúne a la selecciones más competitivas de los cinco continentes, se desarrolla cada cuatro años desde el primer evento celebrado en Uruguay en el año 1930; torneo inaugural en el que participaron sólo 13 selecciones; coronándose la selección uruguaya como la primera campeona del mundo tras derrotar a Argentina en la final.
La vigésima tercera edición de la Copa Mundial de Fútbol organizada por la Federación Internacional de Fútbol Asociado (FIFA), que se desarrolla entre el 11 de junio al 19 de julio del año en curso; tiene algunas peculiaridades como: por primera vez la competencia futbolística se desarrolla conjuntamente en tres países: Canadá, Estados Unidos y México; el número de plazas se elevó de 32 selecciones a 48 y también por primera vez se han hecho obligatorias las pausas de rehidratación (cooling breaks). Pero como nuestros lectores saben, en esta columna hablamos de economía y no de fútbol; trataremos las cifras monetarias que ruedan detrás del rodar del balón en este torneo de gran trascendencia.
Coronarse campeón y levantar la Copa del Mundo, representa el mayor logro deportivo a nivel colectivo (selección) e individual como futbolista; pero detrás de cada momento lleno de emoción y algarabía, la “garra”, el entono de los himnos nacionales y las celebraciones; existe una maquinaria económica gigantesca que convierte al Mundial en uno de los eventos más rentables del planeta. Tal es así que en la edición 2026, la FIFA repartirá una cifra récord de 871 millones de dólares entre las 48 selecciones participantes, logrando consolidar así el torneo más lucrativo de la historia de los mundiales de fútbol.
Para este mundial en desarrollo, la FIFA ha aprobado un reparto oficial en premios para las federaciones de la siguiente manera: Campeón: 50 millones de dólares; ocho millones más que el premio entregado al campeón de Qatar 2022, Subcampeón: 33 millones de dólares, Tercer puesto: 29 millones de dólares, Cuarto puesto: 27 millones de dólares, Puestos 5º al 8º: 19 millones de dólares, Puestos 9º al 16º: 15 millones de dólares, Puestos 17º al 32º: 11 millones de dólares y Puestos 33º al 48º: 9 millones de dólares. Además, cada selección recibe 1,5 millones de dólares para gastos depreparación. Por tanto, incluso una selección eliminada en la primera fase percibe dinero de la FIFA, aunque ese ingreso corresponde a la federación, no directamente a los futbolistas.
Es bueno entender que no todo ese dinero llega al bolsillo de los jugadores. La cantidad depende de cada federación nacional. La FIFA no paga directamente a los futbolistas, sino que transfiere el dinero a las asociaciones de fútbol de cada país, las cuales establecen sus propios sistemas de primas y bonificaciones (MarketWatch). Por ejemplo, hay una gran diferencia entre las selecciones europeas y las de otros países, como las de América Latina donde las primas suelen negociarse antes del inicio del torneo entre los dirigentes y los representantes del plantel.
El crecimiento económico del Mundial también responde a la expansión del torneo. Como dije líneas arriba por primera vez compiten 48 selecciones; lo que implica más partidos, más ciudades sede, mayores ingresos por derechos de televisión, patrocinadores globales y venta de entradas. La FIFA estima ingresos históricos gracias a un calendario más amplio y a una audiencia que podría superar los cinco mil millones de espectadores acumulados en todo el planeta (Inside FIFA).
Sin embargo, los beneficios no terminan con las selecciones nacionales. Los clubes también recibirán compensaciones económicas por ceder a sus futbolistas. La FIFA destinará un récord de 305 millones deeuros mediante su Programa de Beneficios para Clubes, remunerando a las instituciones por cada jugador convocado y por los días que permanezca en el torneo.
Otro aspecto del Mundial válido de mencionarse, es que genera un fuerte impacto sobre las economías anfitrionas. Hoteles, restaurantes, aerolíneas, comercio minorista, transporte, entretenimiento y turismo viven un extraordinario dinamismo durante varias semanas. Miles de empleos temporales son creados y las inversiones en infraestructura dejan, en muchos casos, un legado que trasciende la competencia deportiva; que será materia de una nueva edición una vez haya concluido el certamen.
Ganar un Mundial no sólo significa alcanzar la gloria deportiva. También implica acceder a una recompensa económica sin precedentes. Para los futbolistas representa una prima millonaria; para las federaciones, recursos para fortalecer su estructura; para los clubes, compensaciones por prestar a sus jugadores; y para la FIFA, la confirmación de que el fútbol continúa siendo el espectáculo deportivo más poderoso y rentable del planeta.
En el Mundial de 2026, cada gol, cada clasificación y cada victoria tendrán un enorme valor deportivo, pero también un precio económico que alcanza cifras nunca antes vistas en la historia del fútbol.