Por: Luis Manuel de la Teja
Vocero Nacional de COMNAPAZ
Mirar el asfalto fresco que hoy conecta los caminos de las escuelas primarias de nuestro Estado de México con la zona centro de Coacalco es presenciar un logro técnico incuestionable. La actual administración municipal ha consolidado una ruta de aciertos en obra pública que salta a la vista: pozos hídricos automatizados que calman la sed de las colonias y luminarias LED que devuelven la noche a los ciudadanos. Sin embargo, quienes operamos desde la trinchera de la construcción de paz sabemos una verdad incómoda pero ineludible: el cemento, por sí solo, no construye la paz social; las lámparas ahuyentan al delincuente en la acera, pero no sanan el tejido roto dentro del hogar.
La infraestructura es el escenario indispensable, pero la Paz Positiva —aquella que erradica la violencia cultural y estructural— ocurre cuando el ciudadano habita esos espacios con salud mental, estabilidad relacional y un profundo sentido de pertenencia. Por ello, Coacalco abandona la vieja gobernanza reactiva para abanderar un modelo de desarrollo integral e integrador, fuertemente arraigado en el principio de subsidiariedad y el bien común. El municipio hace lo que el ciudadano no puede hacer solo (la gran obra pública), pero exige a cambio la corresponsabilidad en espejo para que la comunidad cuide lo que el gobierno edifica.
Este nuevo pacto social no es un manifiesto de buenas intenciones; se traduce en trece acciones contundentes de medicina social que ya operan en el territorio. Hablar de Paz Positiva en Coacalco es ver la dignificación histórica de nuestra policía con un aumento salarial de hasta el 130%, transformando la seguridad en confianza legítima. Es ver el Salón “Rita Licona” y las aulas del municipio convertidas en semilleros de autonomía a través de los talleres gratuitos de Excel básico, fotografía y aceites caseros, que devuelven el oxígeno al bolsillo y bajan el cortisol de las familias.
El desarrollo integrador se respira en el Centro Cultural y en las canchas de voleibol del Deportivo San Rafael; se vive en el Curso de Verano Gato Tenis y en el histórico Día Olímpico, donde arrebatamos a la niñez y a la juventud del aislamiento crónico de las pantallas y de la hipertrofia digital para devolverles la disciplina y el juego libre. La gobernanza vincular escucha la narrativa de sus jóvenes en el Consejo Municipal de la Juventud y en los torneos digitales del Power Center, redirigiendo su adrenalina hacia la participación activa.
Pero la Paz Positiva también sabe abrazar el dolor y dar certeza al patrimonio. Se manifiesta en el nuevo Velatorio Municipal, que brinda un refugio digno a las familias en sus horas más oscuras, y en la construcción de nuevas aulas como en la Primaria Xochipilli. Y de forma histórica, el convenio firmado entre el Alcalde y la Presidenta del DIF con el INSUS responde a la demanda más sentida de la población: otorgar la certeza jurídica y el título de propiedad que transforma un techo en un legado seguro.
Para dar cuenta de esta metamorfosis y tejer el puente definitivo con la ciudadanía, anunciamos la apertura de nuestro canal oficial: “Coacalco cuida de mí, yo cuido de Coacalco” (Coacalco Cosmopolita). Esta plataforma audiovisual no será un medio de propaganda, sino un canal de transformación y pedagogía pública. Demostraremos cómo cada obra pública es el soporte de una acción de salud mental y justicia cívica.
Un municipio cosmopolita y de vanguardia no se define por la altura de sus edificios, sino por la madurez, la civilidad y la cordura de sus habitantes. El gobierno de Coacalco ya demostró que cuida de ti a través de la obra y el programa social; ahora el micrófono y la responsabilidad están en la cancha del ciudadano. El nuevo pacto social ha comenzado, y su éxito dependerá de la medida en que cada coacalquense asuma que para mantener un entorno digno, la regla de oro es bidireccional: Coacalco cuida de mí, y yo, con orgullo, cuido de Coacalco.