…aunque sea tan cara como el galón de gasolina que ya subió a los $5.25 Trump tiene la culpa
Consulta
Tía Julia,
Somos tres hermanos que nos crio y vivimos todavía con la abuelita Lupe ya que a mi pai no lo conocemos y mi mai está hace tiempo en un hospital por problemas de los nervios.
Yo nací primero en Manati y me pusieron como nombre ¡Oh, Dios! Raquilaka, a mi hermano lo fastidiaron con el nombre Choripán, y a mi hermana menor le impusieron el nombre Manituaska. Usted sabe por su propia experiencia que cuando una es nenita no puede hacer nada en esta decisión de poner los nombres y a mí me decían con cariño Raquita a mi hermanito Chorín y a la menor Manitú que suena mejor.
Sin embargo, cuando fuimos al kindergarten sufrimos mucho demasiado porque mi maestra era una señora gringa, creo que, de Texas, que no podía pronunciar mi nombre. Según averigüé con un señor que sabe de lingüística, mi nombre se articularía en inglés como Ra Chui Leika, lo que no es lo mismo, pero es igual.
Mi abuelita no sabe la razón por la que mi mai o mi pai nos castigaron de este modo sin pensar en nuestro futuro, pero el asunto se solucionó en parte porque entonces mis maestras me llamaban Raqui, lo cual sonaba mejor, pero usted sabe como son de crueles los muchachos. En la escuela intermedia de Guaynabo un tipo al que le decían Zikuta y que ahora está en la cárcel por robar lechones, me bautizó como Raquikk y así seguí hasta que entré a la superior. Menos mal que nos mudamos a New Britain donde está el monumento dedicado a la anaconda tuerta.
A mi hermano, según me dijo una tía, le pusieron como nombre Choripán porque a mi abuela paterna la apodaban Doña Chochin (y que en paz descanse porque era tan buena) y mi abuelo se hacía llamar Panino. De ese modo crearon el nombrecito y su vida fue difícil no tanto en la elemental, sino que en sexto grado donde se la pasaba repartiendo gaznatadas porque le gritaban Chorizo, CaChorro y el “hombre moco” porque sufría de alergia y otras cosas que son irrepetibles y que me dan mucha pena. Snif, Snif…
Tengo un noviecito que a pesar de todo me levanta el ánimo y otras cosas quien conversó con un amigo que cursa todavía primer semestre de leyes quien aseguró que nosotros nos podíamos cambiar el nombre que el denomina “de pila.”
Ahora con este lío del señor Trump la cosa se complica ya que desea quitarnos la ciudadanía y enviarnos a Cuba. ¡Huyyy!
A veces me confunden con niñas peruanas que tienen nombres de origen Aymara y como usted ve, si voy a la universidad, tendré unos líos de madre. Otra amiga me dijo que hablara con un notario público y que por veinte pesos en Hartford me cambian el nombre y hasta la fecha de nacimiento. ¿Es eso cierto?
Le agradeceré que me aconseje en este tema ya que deseamos una solución a este problemita. Abrazos, besitos y feliz verano, si es que llega, porque como se ven las cosas, yo no sé
Raqui
Respuesta
Querida Raqui.
Mija, y con respeto, me alegro de que no te hayan apodado Raquítica pero respondiendo a la pregunta central de tu consulta digo con énfasis infinito “si,” se puede cambiar el nombre de pila, aunque muchos dicen que no se debe y fíjate que tiene razón y me desplico.
La ley permite que las personas naturales puedan hacerlo, pero esto NO es un trámite que pueda hacer un notario o notaria pública cualquiera por $20 dólares ya que es un tema más complejo que toser boca abajo y te cobrarán caro.
Quién asegure que pueda hacerlo por veinte pesos te está embaucando y el notario que se atreva puede perder este poder que tiene limitaciones ya que básicamente éste es un ministro de Fe que afirma lo que dices y más na.
Resulta mi amol que tu nombre de pila está asociado al seguro social que te permite ser una persona reconocida en este país, puedas trabajar, conseguir importantes beneficios económicos y una pensión para el día en que te dejes canas y te inscribas en el club de los reumáticos, artríticos y estíticos
Para cambiar tu nombre de pila tiene que haber una razón importante y estos trámites se efectúan en un Probate Court o como se dice en cristiano, Tribunales Testamentarios o Sucesorios cuyo foco legal es lidiar con materias relacionadas con herencias, herederos y repartición legal de bienes que legó o no legó un occiso.
En otras palabras, son trámites que se llevan a cabo cuando una persona natural deja de respirar de un modo permanente y su alma viaja rauda a otra dimensión por ahora desconocida o como dicen los poetas, “pasó a mejor vida,” o a la usanza de la calle Washington y el Green “le limpiaron el pico para siempre.”
Esta tradición peculiar indicaba también que los hijos e hijas recibían el nombre de pila de sus padres o familiares y hasta allí el asunto se entendía, sin embargo y de acuerdo a lo que escribió Manuel Martínez Nazario en su “Diccionario de Nombres de Pila Creados en Puerto Rico,” se ha impuesto en décadas recientes (y éste es tu caso), crear nombres de acuerdo a los siguientes criterios: unión de dos o más nombres, la conversión de género, el uso de diminutivos, y variantes multilingües. ¿Cómo la ves?
A modo de ejemplo se sabe que el nombre “Julieva” es la unión de los nombres Julia y Evaristo, sin embargo, llama la atención el nombre Areyssa que es la unión de tres nombres Annete, Reynaldo e Isamar. Por otra parte “Lourna” une el nombre de Lourdes y Natividad.
Como ves, acerca del origen de nombres no se ha escrito aún suficiente y consulta con un leguleyo.
Finalmente te dejo con el pensamiento del filosofo árabe Al Kanzar que en su poema titulado “Dime como te llamas y te diré para donde vas” escribió con muy buena letra, “el nombre es un accidente, la reputación que imprimas a éste es lo más importante, así es que pórtate bien, infiel.”
Saludos,
Julia.