Dice que él no es malo, sino que “es un Ser que le persigue.”
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Querida y recordada Tía:
Me dirijo a usted porque en Santo Domingo una amiga se comunicaba con usted cuando tenía problemas con su esposo en él matre, y con una hija adolescente que era muy buena para mostrarle el colmillo a viejillos casados buscando propinas, hummmm.
Ahora me toca a mí y me atrevo a compartir la conducta maligna de mi primo que desde niño era más malo y amargo que una ensalada de tuercas. Pipote molestaba a los gatitos, les lanzaba piedrecillas con una honda a los adultos mayores, le escondía el bastón a mi padrino inválido, y se reía de personas con problemas físicos.
A un pobre muchacho que tenía una pronunciada jorobita le puso el sobrenombre de “mochileo” y a otro al que se le quedaba la patita izquierda al caminar le decía “engaña baldosas.” Por estas maldades se expuso a golpes y a suspensiones en la escuela católica San Juan Desesperado de Puerto Plata. Ya mayor cometió más desmanes y alteraciones de la paz en el barrio donde se entretenía lanzándoles en la madrugada piedras a los techos de los vecinos.
Ya mayor, le hizo la vida imposible a su única noviecita de quien dijo que era verdad que era virgen, pero de la oreja izquierda. Esta le acusó a sus primos quienes le cayeron encima a patadas produciéndole dolores intensos en las costillas, pero así y después de dolorosas sesiones del terapista Doctor Enrique Dolores no aprendía. En una de esas crisis, Pipote se lamentaba diciendo que quien actuaba de ese modo perverso no era él, sino que “un ser que le persigue.” También está robando en los supermercados y licorerías dizque para juntar mucho dinero, ser rico y darse una vida de potentado.
Mi tía le llevó a una terapista quien le dijo que había situaciones en las que la ciencia se daba por vencida. Ahora mi tia Leoncia le pidió a mi esposo que le trajese a Connecticut para que lo lleve al Instituto, pero en la primera entrevista comenzó a mirar a la terapista de una manera lasciva y carnal quien, con razón, se sintió molesta e invadida por los ojos de Pipote impregnados con esperma. ¿Usted me entiende?
Ultimamente nos han recomendado que quizás ahora que es adulto Pipote necesite un exorcismo o una visita a la Botánica “Yerbearón Ultra” de Meriden porque lo del “ser que le persigue” pareciera algo estrambótico y raro, pero quizás tan real como el alza de la gasolina que ya subió a 4 dólares con cincuenta centavitos. ¿Podría mi sobrino sufrir del mismo síndrome que afecta al presidente Trump cuyo consejero pareciera ser el rudo RasPutín y que sea éste el ser que le persigue?
Con mi esposo le estaríamos muy agradecidos de sus consejos y sapiencia a toda prueba. Nos pareció muy interesante el caso del señor jubilado que se chavó la columna vertebral siguiendo los consejos de las novedosas posturas españolas para variar las técnicas del matrearcado, entre ellas, “en el acto cierra los ojos para que parezcas muerta,” y “El ataque sorpresa como lo que le sucedió a Irán.”
Bittorina de Bermellón
RESPUESTA
Saludos Bittorina esperando que hayas aprovechado la Semana Santa para aclararte lo de tu sobrinito Pipote cuyo nombre es más bien un sobrenombre porque hasta ahora no he escuchado en misa o visto en el calendario católico a ningún San Pipote, Santa Pipita o algo por el estilo.
Lo del “ser que lo persigue” para cometer delitos y buscarse una pela de parte de gente ofendida es una condición mental y emocional donde se mezclan, como es en el caso del presidente Donald Trump y del secretario de guerra Pete Hegseth (también conocido como “el amargo”), una mezcolanza, amalgama y revoltijo de maldad, sadismo, masoquismo, crueldad y otras características que me extraña no hubiesen sido aclaradas cuando Pipote fue a chavar a la escuela.
¿Es que sus padres y en este caso tus tíos, eligieron el peligroso sistema de “educación en el hogar” en el cual los niños y niñas prácticamente desaparecen sin la sana supervisión de los sistemas escolares, evaluaciones y tratamientos recomendados por las escuelas?
Todos los males de Pipote quien se saca las culpas con esto de que el malo no soy yo, sino que “el ser que le persigue;” las maestras lo hubiesen arreglado para rápido con técnicas de modificación de conducta, el sistema de bonos positivos y negativo, y si no con una reunión de evaluación, el referido al Instituto, o al Hospital de los Niños de Hartford.
Me han contado que, en muchos sistemas escolares, aunque en ciudades grandes han aumentado los casos de mala conducta, los asuntos se aclaran y con el avance de la ciencia y la medicina pediátrica las explicaciones mágicas han ido desapareciendo, incluido el autismo
Lo que me agregas en tu texto de que Pipote esté ahora obsesionado en el robo de autos lujosos para ganar mucho dinero y convertirse en multibillonario como los de la Casa Excesivamente Blanca en Washington; hace su situación peor ya que por allí la policía lo va cogiendo y un juez le asigna una fianza de 200,000 billetes para comenzar, y después lo envía a meditar por cinco años o más, para comenzar, al condominio con rejas en Cheshire.
Este afán por hacerse rico y tener mucho pero mucho billete y estatuas de oro como las que le regalan los pingüinos de Arabia Saudita al presidente Trump para mantenerlo contento, ya es conocido desde antiguo y fue denunciado por el poeta español Francisco de Quevedo (1580-1645) que criticaba este fanatismo y contumacia de algunos seres humanos por el billete y a las sociedades ya en esos tiempos ultra materialistas. Esta es una de sus estrofas.
“Madre, yo al oro me humillo;
Él es mi amante y mi amado,
Pues de puro enamorado,
De continuo anda amarillo;
Qué pues doblón o sencillo,
Hace todo cuanto quiero,
Poderoso Caballero es el dinero.”
¿Cómo la ves? El doblón era una valiosa moneda de oro que circulaba en España desde el siglo catorce. Le enviare una copia al señor Trump y suena suerte con tu primo.
Tía Julia quien te quiere y compadece.