Por Dereen Shirnekhi
Mientras contemplaba el auditorio repleto al pronunciar su discurso de graduación el martes, Razia Assadi, la mejor alumna de la Metropolitan Business Academy, pensaba en las jóvenes de su país natal, Afganistán, que no han tenido las mismas oportunidades que ella.
“¿Sabían que hay lugares en este mundo donde una joven puede tener notas escolares perfectas, una ambición ilimitada y sueños más grandes que ella misma, y aun así se le niega la oportunidad de perseguirlos?”, preguntó Assadi a sus compañeros y a sus familias, al comenzar su discurso. “Para millones de jóvenes estudiantes, no es una historia. No es un simple titular, ni es un problema lejano. Es la realidad en la que viven”.
Assadi con su familia, incluyendo a su madre Homa y su padre Mohammad Ali, después de la ceremonia de graduación de Metro.
El auditorio de la escuela Fair Haven estaba lleno.
“Esta noche, sin embargo, continuó, me encuentro aquí ante ustedes, viviendo una realidad muy diferente”.
Assadi llegó a Estados Unidos desde Afganistán en 2015 con su familia, cuando tenía 8 años, durante un período de creciente violencia por parte de los talibanes. El martes, junto a sus compañeros de estudios, se graduó de Metropolitan Business Academy, en una ceremonia celebrada en el auditorio de la Fair Haven School.
La madre de Assadi, Homa Assadi, comenzó a involucrarse en 2016 con el programa Sanctuary Kitchen de la organización local de alimentos sin fines de lucro CitySeed, que ofrece formación en cocina a inmigrantes y refugiados. Se puso en contacto con el servicio a través de Donna Golden, voluntaria de Integrated Refugee & Immigrant Services (IRIS). Homa empezó a trabajar en Sanctuary Kitchen en 2018 y ahora es supervisora.
“Estoy muy feliz”, dijo Homa sobre la graduación de su hija el martes. “Me siento muy orgullosa de ella”.
Ambas, dijo, hemos trabajado duro para llegar a este momento.
Razia Assadi, quien pertenece al grupo étnico hazara, dijo durante su discurso, que ella es fruto de un sacrificio. Cuando la gente escucha “Afganistán”, a menudo piensa en conflicto.
“Pienso en mi abuela levantándose en la madrugada para preparar pan naan fresco”, dijo. “Pienso en los vecinos que se llevan comida recién hecha unos a otros, sin que se les pida”.
Piensa en la capacidad de recuperación. Piensa en términos de comunidad.
Y, dijo, piensa en las jóvenes.
“Jóvenes con sueños tan reales que pueden describirlos con todo detalle”, dijo. “Jóvenes que se imaginan un futuro para sí mismas y trabajan sin descanso para conseguirlo”.
Assadi dijo que el hecho de que tantas jóvenes no hayan tenido las mismas oportunidades y recursos que ella, ha influido no solo en su forma de pensar sobre la educación, sino también en su forma de pensar sobre la responsabilidad.
“Eso lo llevo conmigo cada vez que entro a una sala de clases”, dijo. “Cada vez que termino una tarea. Con cada pregunta que hago”.
En un momento de su discurso, Assadi pidió a sus padres que se pusieran de pie en medio del público, lo que provocó una ovación por parte de los asistentes y de sus compañeros de promoción. Habló de los sacrificios de sus padres y del reto que significó adaptarse a un país desconocido para ofrecer oportunidades a sus hijos.
“Mamá. Papá”, dijo, “Ustedes pueden mirar sus vidas y pensar en lo que dejaron atrás. Yo miro sus vidas y veo lo que han construido”.
Además de su familia, Assadi estuvo acompañada en su graduación por su ahora jubilada maestra de ESL, Mary Lou DiPaola, que fue su profesora cuando ella llegó a la escuela Truman procedente de Afganistán, en segundo de primaria.
“Era tan dulce, adorable, amable y nerviosa”, recordó DiPaola. También fue profesora de la hermana menor de Assadi y, cuando los niños se trasladaron a la Nathan Hale School después de algunos años, DiPaola dijo que siguió en contacto con la familia.
“Ha trabajado muy duro”, dijo refiriéndose a Assadi, “y se lo merece”.
La directora ejecutiva de CitySeed y concejal de Fair Haven, Sarah Miller, también estuvo presente en la graduación de Assadi el martes. “La historia de Razia demuestra que el talento está a nuestro alrededor y que nuestra responsabilidad colectiva, es crear los espacios donde pueda echar raíces y alzar el vuelo”, dijo. “Su trayectoria, y la de sus padres y hermanos, es un ejemplo perfecto de lo que representan New Haven, Connecticut y nuestro país”.
Después de recibir su diploma, Assadi dijo al Independent: “Podría decir que estoy orgullosa de mí misma porque tengo a mi familia, que se preocupa profundamente por mí”. También siente gratitud hacia sus maestros.
Assadi recordó que no estaba segura de qué hacer ni cuáles eran las reglas en el aula el primer día de clases cuando llegó por primera vez a Estados Unidos. Tenía más tiempo libre y flexibilidad que en su escuela en Afganistán.
Ahora, tras terminar la escuela secundaria como la mejor de su clase, tiene planes de estudiar en la Universidad de Columbia, en Nueva York, el próximo otoño.
Assadi quiere estudiar neurociencia y filosofía, motivada en gran parte, porque su hermano tiene una discapacidad neurológica que le impide caminar o hablar. Dijo que, cuando era niña, siempre se preguntaba por qué era así. Como era la mayor, muchas veces lo llevaba en brazos por su pueblo en las montañas de Afganistán.
Assadi y su familia visitaron recientemente Nueva York y ella dijo que le gustó. “Es tan animada”, dijo, refiriéndose a la ciudad, “¡incluso a las 3 de la mañana!”.
Assadi con su madre y su hermana tras su llegada a Estados Unidos. Crédito: Foto de Donna Golden.