Pregunta
Tía:
Con mis primas y cuñadas le envío cariñosamente este texto desde la hermosa ciudad de New Britain que se destaca en la región por las torres de las iglesias y el monumento curioso del cual se ríen mis hermanos que le han bautizado “Honor al Penelopez” por su apariencia erguida y llamativa.
Estamos muy contentas con las marchas “No King en USA ni en Connecticut” que demuestran el descontento de los ciudadanos por los abusos del gobierno de billonarios. ¿Porque Trump no envía a sus hijos John y Eric a la guerra en Irán? Sabemos que el se sacó su llamado a Vietnam gracias a los embelecos de su padre apodado Satán.
Para no apartarnos del meollo del asunto, este texto se refiere a mi abuelo Don Checho de 76 dolorosos años.
Recientemente y cada vez que vemos a mi abuelito en su departamento porque le ayudamos con la limpieza, lo encontramos escuchando esa canción más triste que el alza a cuatro dolores y 50 centavos de la gasolina por culpa de la última guerra de Trump, que mal rayo parta.
Una de ellas comienza con los versos “Ayer tarde me he mirado en el espejo pues sentía por mi faz curiosidad,” y la otra de Gardel “Volver con la frente marchita las nieves del tiempo platearon mi sien.” Esta no pega mucho porque abuelo es calvo como algunos dibujantes y en el barrio le gritan cabeza de rodilla o resbalón de piojos.
Abuelo se está mirando mucho la piel de las manos y de la cara y se desespera al punto que el otro día nos gritó fuera de sí que “está más arrugado que calzoncillo de chofer de Uber.” También se queja de su creciente escasez de muelas, la perdida de dos colmillos y la vista corta. También le molestan intensamente las flatulencias y gases que nos obligan a abrir las ventanas en pleno invierno para despejar el ambiente. ¿Usted nos entiende?
Pero fíjese usted. Ahora dice que tiene una girlfriend de esas que andan buscando hombres jubilados y con pensiones para que las saquen de paseo a los casinos y les paguen un seguro. La tipa esta se hace llamar Margarita y cada fin de semana lo secuestra y él que tiene un Toyota la lleva a comer al Kora Kora de West Hartford donde la cuenta no baja de cien dólares, además del pisco. Quien paga todo es abuelo.
Por todo esto mi pobre abuelito se ha estado quejando de dolores intensos de espalda, no tiene chavos y el otro día le encontramos en su cuarto unos consejos de las muchachas españolas que enseñan posturas, no de guitarra, sino que de las otras y sus consejos animando al adulto mayor a mantenerse activo en el matrearcado.
También descubrimos en su baño unos elixires que venden los jordanos en las estaciones de gasolina los cuales se inhalan y los tipos se ponen más activos que un perro Chihuahua. Papá nos está acusando de intrusas y dijo que nos quitará las llaves de su departamento.
Comenzó a tomar los medicamentos recomendados por el Dr. Kañuelak, pero ahora los dejó y continúa con Margarita.
Tía, nuestro abuelo no quiere asumir que ya es parte de la cuarta edad y que debe ser cauto y precavido.
¿Cómo lo podemos ayudar para que asuma lo que es el paso irremediable del tiempo que nos trae las canas, las arrugas, la descolocación de la piel y el reuma?
Agradeceremos su respuesta y esperamos se lo pasen bien.
Las hermanitas Palacio
Respuesta
Hermanitas,
Aceptar el paso del tiempo no es fácil y muchos poetas, músicos, locos, deprimidos, iluminados, charlatanes, columnistas, editores, dibujantes, filósofos, genios y tostados, meditan diariamente acerca de este hecho, pero para ser justos, algunos trabajan.
Sin embargo, deben recordar dos cosas. La primera es que los seres humanos somos muy distintos y actuamos de formas a veces opuestas a lo que nosotros queremos. ¿Me entienden? La otra es que debemos hablar de la vejez orgánica, y la espiritual. Un ejemplo de la primera es la artritis y la otra una depresión con ansiedad psicosomática con gastritis o colon irritable, constipación o diarreas.
A diferencia de ustedes que no revelan la edad, vuestro abuelo, “Don Checho,” es una de esas personas que se sienten emocionalmente jóvenes y rehúsa excluirse de ciertos aspectos de la vida propios de la juventud tales como los bailongos, vacilones y las bachatas en cuartos oscuros. Estoy segura de que aborrece a los Centros de Envejecientes que sin embargo ayudan mucho.
Se nota que Don Checho desea estar aún en contacto vivo y directo con la juventud lo cual no es malo, y para ello, baila con Margarita que es cuarentona el “merengue con glue” el cual le ayuda en ésta auto terapia de la afirmación de la existencia. Es verdad que en el Kora Kora la comida es muy picante y pica tres veces, cobran caro y así como va, el abuelo llegará a fin de mes sin chavos y comenzará a jugar a la lotería, también llamada la falsa solución de los desesperados.
También sus viajecitos a los casinos le costarán más chavos para la gasolina porque con la guerra de Trump en contra de Irán estará pronto costando 5 dólares el galón de la regular.
Lamentablemente el cuerpo humano es más frágil que un ojo de vidrio y los órganos se van agotando, poniendo así límites insalvables a lo que nos pide nuestro espíritu y el instinto innato al vacilón y lo que algunos fanáticos llaman pecado.
Te diría que hablen con sus médicos para que le insistan en lo de las medicinas, pero déjenlo ir a fiestas y usar elixires jordanos más baratos que la pastillita azul. No lo critiquen tanto.
Finalmente, hermanitas Palacio ayúdenlo con discreción en cuanto a las tarjetas de crédito y velen a Margarita antes de que levante el vuelo con un seguro de vida y un vehículo.
Tu Tía que las quiere y les deja con este pensamiento del poeta mexicano Julio Melquíades Núñez Rivera en su libro “¡Ay, Jalisco no te Rajes!
“A los adultos mayores a veces hay que seguirles la corriente, pero tú no te metas al agua que puede estar arrastrando piedras y a camarón que se duerme lo pueden abusar los peces.”
También espero que se lo pasen bien a las dos.
Julia