HARTFORD.- Lamentamos informar el fallecimiento de nuestra querida compatriota chilena Adriana Falcón Trafford, una de las miles de mujeres que tuvieron que abandonar Chile debido a la brutal persecución del fatídico régimen de los generales Augusto Pinochet Ugarte, Gustavo Leigh Guzmán, Toribio Merino y César Mendoza, pestilentes traidores a sus deberes constitucionales.
Nuestra querida compatriota, nacida en Viña del Mar, debió abandonar su país después de ser arrestada y amenazada por los matones de la Dirección de Inteligencia Nacional. Eran los terribles tiempos en que partidarios del presidente Salvador Allende fueron arrestados, torturados, asesinados sin proceso debido o simplemente “desaparecidos.”
En Chile, Adriana, profesora y pedagoga en inglés, estuvo vinculada con numerosas y numerosas intelectuales de las universidades en variadas iniciativas en favor de los sectores marginados de la sociedad oligárquica chilena. Su apoyo al proyecto gubernamental de Salvador Allende presidente constitucional elegido en elecciones libres el 4 de septiembre de 1970, y asesinado en un vil y brutal golpe de estado el funesto 11 de septiembre de 1973, le costó ser identificada como partidaria del proyecto político y debió salir del pais dejando atrás a su familia porque su vida corría peligro.
Ya en Hartford, Adriana se involucra en tareas a favor de la comunidad puertorriqueña a través de la Casa de Puerto Rico y colaboró consistentemente en la denuncia de la dictadura de Pinochet en múltiples actividades llevadas a cabo por el Comité de Solidaridad con Chile en el cual ella y su esposo Robert Trafford, además de otros exiliados, mantuvieron la denuncia a los infames golpistas.
Trabajó en la Hartford Foundation for Public Giving y también se concentró en la crianza y educación de sus dos hijos, Daniel y Nicolás Trafford y nietos.
También se incorporó a un grupo de escritoras de Connecticut y publicó un libro donde volcó sus recuerdos del país que tuvo que abandonar.
Para más informaciones, sírvase leer el Obituario oficial en el periódico Hartford Courant.
Nuestro sentido pésame para Robert y la familia.