El 7 de octubre de 2023 marcó el inicio de uno de los episodios más graves y sangrientos del conflicto entre Israel y Hamás. A partir de aquel ataque de “falsa bandera” como se ha evidenciado, desencadenó una escalada bélica cuyas consecuencias humanitarias han sido devastadoras. No nos detendremos aquí en los pormenores ni en las distintas interpretaciones sobre las circunstancias que rodearon aquel acontecimiento, pues el propósito de este análisis es abordar otro aspecto de especial relevancia: el enorme gasto que Estados Unidos ha asumido como consecuencia de su apoyo a Israel, particularmente mediante la asistencia militar, y el hecho de que estos recursos provienen, en última instancia, de los contribuyentes estadounidenses y que no van a ser reembolsados.
En primer término, y a modo de referencia general, resulta pertinente acudir a los datos publicados por la Universidad de Brown en octubre de 2025, dentro de su denominado “Proyecto Costos de la Guerra” (Cost of War Project). De acuerdo con dicho informe, durante los dos primeros años posteriores al inicio de la guerra, Estados Unidos habría destinado al menos 21 700 millones de dólares en asistencia militar directa a Israel. A esta cantidad deben añadirse los costos derivados de las operaciones militares estadounidenses realizadas en distintos puntos de la región, incluidas aquellas relacionadas con el conflicto en Yemen. Al considerar estos desembolsos adicionales, la estimación del costo total para Estados Unidos se sitúa aproximadamente entre 31 350 y 33 770 millones de dólares.
Ahora, por una cuestión didáctica, tomaré como referencia lo desembolsado durante el año 2025 a fin de realizar un breve ejercicio; que permita dimensionar cuánto podría haber contribuido ese dinero en financiar algunos servicios de los ciudadanos estadounidenses.
Estados Unidos en el 2025 entregó a Israel más de 12 000 millones de dólares en armamento y cuya ayuda ha sido empleada de manera fundamental para continuar perpetrando el genocidio de gaza, la invasión y la limpieza étnica en el Líbano. Pero eso no queda ahí; sino que cuando se evalúa a los estados, resulta que también éstos entregan dinero al Estado de Israel; por ejemplo, el Estado de la Florida se gastó 1 895 156 dólares. La Ciudad de Miami en el estado de la Florida ha entregado en armas a Israel 36 804 691 dólares. El estado de Texas destinó 1034 719 656 dólares. El Estado de California ha entregado 1782 mil millones de dólares en armas.
De haberse quedado ese dinero en Estados Unidos (dato nacional); pudo haber financiado la renta de un año de 622 277 familias, o la comida gratis de un año para 1 982 488 familias, o la sanidad gratis por un año para 3 443 328 niños, también pudo haber cubierto por un año el salario de 127 593 maestros de escuela elemental, o la energía solar para todo un año de 22 646 636 hogares, o la cancelación de la deuda universitaria de 321 107 estudiantes.
En el caso particular de la Florida, ese dinero se podría haber empleado en pagar el alquiler de un año de 52 006 familias, en pagar la comida gratis de un año de 165 685 familias o en proporcionar sanidad gratis durante un año a 287 775 niños, podría haber pagado el salario de 10 663 maestros de escuela elemental, proporcionar energía solar por un año a 1 892 685 hogares o pagar la deuda escolar de 26 836 estudiantes. Y así podemos ir precisando los alcances y usos de ese dinero de quedarse aquí; estado por estado, pero no es nuestra intención aburrir a nuestros lectores; así que les contaré algo más.
El gasto militar no es lo único que cubre Estados Unidos a favor de Israel; también financia el establecimiento ilegal de colonias en los territorios ocupados, así como la sanidad, la educación y su infraestructura. Sin el dinero que se arranca a los ciudadanos americanos, es muy probable que no subsista económicamente por sí solo el estado de Israel. En tales condiciones Israel, no es más que un parásito de un costo muy elevado para USA, basado en la acción de los poderosos lobbies sionistas que controlan el legislativo, no sólo a nivel nacional, sino también de los estados.
No deja de ser una ironía, como señala el Dr. César Vidal; que el sistema de salud estadounidense tenga notables carencias mientras financia la sanidad israelí; que el sistema educativo americano sufra de deficiencias, tanto en sus niveles más elementales como universitario en tanto que financia la educación de Israel; las condiciones de los sin techo mientras los ciudadanos de Estados Unidos pagan el establecimiento de colonias israelíes en los territorios ocupados y no deja de ser un verdadero crimen que millones de niños americanos se encuentren desprovistos de educación para que el estado de Israel pueda asesinar impunemente a decenas de miles de niños.