Hace algunas semanas atrás desde este espacio, se realizó un modesto balance sobre el comportamiento de la economía de Estados Unidos en lo que van los primeros seis meses del presente año; que podemos resumir como “moderado”. De acuerdo a algunos datos publicados en el mes de julio, la economía del país norteño envía una señal a los mercados que no deben ser ignorados, y son éstos materia del presente: mercado laboral, salarios y tasa de desempleo; que se han quedado lejos de sus estimaciones correspondientes.
Existen variables económicas con sus datos que parecen pequeños hasta que se miran en conjunto. Es lo que ocurre con las últimas cifras del mercado laboral estadounidense. Por separado, una tasa de paro del 4,1% parece una excelente noticia. Pero si la ponemos junto a la creación de empleo y la evolución de los salarios, el panorama cambia.
Según los datos recogidos por Bankinter, Estados Unidos destruyó 23 000 empleos no agrícolas en julio, cuando el mercado esperaba una creación de 80 000 puestos. Además, el dato del mes anterior fue revisado de los 57 000 empleos inicialmente publicados a sólo 20 000. Es decir, no estamos únicamente ante un dato peor de lo esperado, también se está corrigiendo a la baja la fortaleza que se creía que tenía el mercado laboral.
El segundo indicador, la tasa de paro; ofrece una lectura más amable. Bajó al 4,1% frente al 4,2% que esperaba el mercado. Sin embargo, este dato no debería servir para ocultar el deterioro que muestran otras variables. Un mercado laboral puede mantener una tasa de desempleo relativamente baja mientras las empresas dejan de contratar y la creación de puestos se debilita.
Y después están los salarios.
La remuneración media avanzó un 3,2% interanual, frente al 3,5% previsto y el 3,4% anterior. Para la Reserva Federal (FED), esta moderación es positiva porque reduce la presión sobre los precios. Para los trabajadores, en cambio, significa que el crecimiento de sus ingresos pierde algo de velocidad.
Se tiene, por tanto, una combinación curiosa: menos empleo, salarios creciendo menos y una tasa de paro que todavía permanece baja; cuyo mensaje conjunto es: la economía estadounidense está perdiendo temperatura.
Un escenario de tal naturaleza es un verdadero problema para la FED, la “autoridad” en materia monetaria. Dicha entidad está llamada a mantener un equilibrio prudente entre dos objetivos: evitar que la inflación se descontrole y, al mismo tiempo, impedir que una política monetaria demasiado restrictiva termine dañando el empleo y la actividad económica.
Durante los últimos años, la prioridad ha sido contener la inflación. Para ello, los tipos de interés se han mantenido elevados, encareciendo el crédito para familias y empresas. El objetivo era enfriar el consumo y la inversión lo suficiente como para reducir las presiones sobre los precios. Ahora aparece la otra cara de la moneda. Si las empresas empiezan a contratar menos, los salarios crecen más lentamente y las cifras de empleo son revisadas a la baja, mantener una política monetaria demasiado dura puede convertirse en un riesgo. La FED puede terminar frenando la economía más de lo necesario.
Por eso, estos datos aumentan la presión para que el Banco Central estadounidense prepare una bajada de tipos; pero como siempre se tiene que esperar y ver si lo hace.
Pero, ante dicho escenario ¿cómo deben proceder las familias? la respuesta es sencilla: prudencia, pero sin caer en el miedo.
Los que tienen empleo deben aprovechar para reforzar su colchón de ahorro y evitar asumir nuevas deudas innecesarias. Si el mercado laboral pierde fuerza, tener liquidez puede ser mucho más importante que disfrutar hoy de un consumo adicional.
También conviene revisar las deudas, especialmente aquellas con intereses elevados o variables. Una futura bajada de tipos podría aliviar parte de la carga financiera, aunque ese beneficio no llegará necesariamente de forma inmediata.
Y hay una inversión que nunca pasa de moda: la propia empleabilidad. Mejorar conocimientos, aprender nuevas herramientas, actualizar el currículum y mantener contactos profesionales puede ser especialmente valioso cuando las empresas empiezan a contratar con más cautela.
Los datos de julio obligan a cambiar el tono. El mercado laboral estadounidense ya no parece tan fuerte como hace unos meses.