La United Way de Connecticut publica cada año un estudio sobre el estado de «Alice» en Connecticut. Esta «Alice» no se refiere a una mujer en particular, sino a un tipo de familia definida por las siglas Asset Limited, Income Constrained, Employed; esto es, «activos limitados, ingresos restringidos, empleados». Son familias en las que los padres tienen trabajo, ganan suficiente para estar por encima del umbral oficial de la pobreza, pero que, debido al elevado coste de la vida en el estado, el dinero no les alcanza para las necesidades más básicas.
El estudio de «Alice» de este año, que cubre datos de 2024 (la complejidad del estudio hace que los datos aparezcan con cierto retraso), ha sido publicado esta semana, e incluye algunas noticias positivas. Aunque el número total de familias que no llegan al nivel de ingresos de supervivencia, es decir, que permite cubrir gastos de forma holgada, sigue siendo considerable (cerca del 40 %), las cifras muestran cierta mejora. Tenemos menos familias por debajo del umbral de «Alice», tanto en números absolutos como relativos, gracias al progresivo aumento de los salarios reales, el salario mínimo y el crecimiento económico.
Aun así, por mucho que los indicadores se están moviendo en la dirección correcta, es difícil hablar de tendencias a largo plazo. Dada la tumultuosa política económica de la Administración, es muy posible que los datos de 2025 y 2026 empeoren.
Más allá de las variaciones interanuales, la parte más interesante de los informes de «Alice» para mí no es el lado de los ingresos, sino el de los gastos. Subir o bajar los salarios a golpe de políticas públicas estatales es muy difícil, ya que dependen en gran medida del crecimiento de la economía nacional. Pero el coste de los bienes y servicios esenciales sí es algo en lo que Connecticut puede influir.
Lo que vemos en todos los informes de «Alice» desde tiempo inmemorial es que los principales costes de una familia en Connecticut son siempre los mismos. Si no tienen hijos, el mayor gasto es siempre la vivienda. Para personas jóvenes, el segundo mayor gasto suele ser comida y transporte; para mayores de 65 años, el segundo gasto suele ser salud y medicamentos. Los impuestos suelen quedar bastante atrás, rondando el 10 % del gasto total.
Para las familias con hijos pequeños, esta estructura de gasto cambia: la vivienda sigue teniendo mucho peso, pero cae al segundo lugar. Las guarderías, el cuidado de los niños que aún no están en edad escolar, es de muy lejos el mayor gasto del hogar. En una familia de cuatro con dos hijos pequeños, la vivienda suele requerir, de media, algo menos de $2.000 al mes; las guarderías superan los $2.700. Eso significa que una familia de cuatro (dos adultos y dos niños) necesita unos ingresos brutos anuales de más de $116.000 al año para poder cubrir esta clase de costes. Es muchísimo dinero.
La buena noticia es que esto pronto va a cambiar. Connecticut aprobó el año pasado una ley propuesta por el gobernador Lamont para crear un fondo perpetuo para la primera infancia. No voy a aburrir con los detalles financieros de la propuesta (básicamente, crea un fondo dedicado que no depende de los presupuestos), pero sí de lo que va a suponer: a partir del año que viene, cualquier familia que gane menos de $100.000 al año tendrá guarderías gratuitas para sus hijos. Aquellas que ganen más solo tendrán que pagar un 7 % de sus ingresos.
Dicho en otras palabras: una hipotética familia con dos hijos pequeños va a ahorrarse más de $32.000 al año en guarderías. Una al «límite» de «Alice» se ahorrará $24.000. El que era el principal gasto de miles de padres y madres en todo el estado dejará de serlo, haciendo que Connecticut sea mucho más asequible de lo que es ahora y, desde luego, uno de los mejores lugares de Estados Unidos para formar una familia.
Por supuesto, queda mucho por hacer. El estado debe seguir trabajando para aumentar el parque de viviendas, y necesitamos más y mejores empleos. Pero, de momento, este es un primer paso tremendo para hacer de Connecticut un lugar mucho más asequible para nuestras familias.