Las elecciones primarias ya han quedado atrás, tras una campaña electoral que acabó siendo un tanto más negativo de lo necesario. Que el resultado final fuera tan claro como previsible, con una victoria apabullante del gobernador Ned Lamont, no implican que no fueran también un sano ejercicio de debate democrático. Se habló de ideas, propuestas y visiones de futuro para el estado, se habló de proyectos, y eso permitió que, durante buena parte del verano, los demócratas dominaran la conversación.
Es cierto que durante estas últimas semanas, lo que hemos visto han sido desacuerdos, el conflicto dentro del partido demócrata. Y está claro que existe un intenso debate sobre impuestos, la transición energética o el gasto público, y múltiples propuestas sobre cómo resolver temas como la educación, sanidad o vivienda.
En contra de lo que se dice habitualmente, estas divisiones internas no son un peligro para el partido, sino que son necesarias, y además servirán para reforzar a los demócratas como partido, tanto hacia dentro como de cara a noviembre.
Los debates de estos días, salvo algunas excepciones, han sido sobre medios, no sobre fines. Tanto Josh Elliott como el gobernador Lamont comparten la convicción de que el acceso a la sanidad es un derecho, no un privilegio, creen firmemente que todos los estudiantes del estado merecen tener la mejor educación posible y acceso a todas las oportunidades para prosperar. Ambos defienden que Connecticut, y Estados Unidos, debe ser un lugar de acogida donde todos son bienvenidos, y que, con trabajo y esfuerzo, se pueda construir un futuro mejor para ellos y sus familias. Los dos, como el partido demócrata en pleno, creen que los ricos y las grandes corporaciones pagan pocos impuestos, y quieren buscar maneras de hacerles pasar por caja.
Aunque los detalles de las propuestas de uno u otro candidato difieren en cuestiones importantes, los valores sí son los mismos. Comparten objetivos y prioridades. Durante la campaña hemos hablado, por encima de todo, sobre cómo hacer que Connecticut sea más asequible para nuestras familias, cómo crear oportunidades para todos, y sobre la necesidad de defender nuestros valores, libertades y democracia, protegiendo a nuestros vecinos de los abusos de ICE y el gobierno federal.
Sí, el «cómo» importa. Pero es mucho menos importante que los fines y valores que estamos defendiendo.
Las elecciones primarias son un preludio de las elecciones generales en noviembre. Y en esas elecciones las diferencias entre el gobernador Lamont y el senador Ryan Fazio, el candidato republicano, no serán sobre medios. Serán sobre el mismo sentido y razón de ser de la acción de gobierno, sobre nuestros objetivos. Será sobre los mismos valores que definen quiénes somos, como país y como estado. Y en este aspecto, el partido demócrata sí que está a años luz de Ryan Fazio, del partido republicano, y de Donald Trump, de quien Fazio se declara ferviente admirador.
Y aquí está la clave del asunto. Por muy en desacuerdo que estuviéramos los demócratas estos días, todos compartimos la idea de que las grandes fortunas tienen demasiado poder. Todos estamos de acuerdo en que la sanidad debe ser accesible para todos. Todos compartimos la idea de que las guarderías y el cuidado infantil deben ser gratuitos. Todos somos de la opinión de que la mejor manera de mantener nuestros vecindarios seguros es regular el acceso a armas de fuego. Todos defendemos la igualdad de oportunidades para todos, vengan de donde hayan nacido ellos o sus padres. Y todos creemos, sin excepción, que nadie debe vivir con temor a ser deportado por su color de piel, que este es un país para todos, y que no importa a quién ames, de dónde vengas o tu religión, aquí serás bienvenido.
Ryan Fazio no ha criticado a Donald Trump ni una sola vez en público. Ni sobre inmigración, ni sobre la guerra de Irán, ni sobre recortes en sanidad o educación. Ni siquiera por su estúpida obsesión por construir un salón de banquetes en la Casa Blanca.
Es alguien que no representa los valores ni de nuestra comunidad, ni de nuestro estado. Y a partir de ahora, debemos luchar juntos para derrotarlo en noviembre.