HARTFORD.- Esta importante institución que rige la continuidad de oportunidades académicas para adultos y jóvenes en colegios y universidades de nuestro Estado, no acaba de reponerse de la vergonzosa conducta de quien fuera el Canciller Interino John Maduko quien fue obligado a renunciar por desvergonzados actos de acoso sexual a una subordinada quien se quejó a las autoridades de esa institución de las acciones del acosador quien le enviaba correos electrónicos alabando su silueta, modo de caminar, vestimenta y otros detalles que rayan en la mente de individuos enfermizos y lamentablemente dotados de poder.
El problema en esa oportunidad fue que la afectada llevó su reclamo a una autoridad superior designada por el gobernador Ned Lamont quien, en vez de tomar acción disciplinaria en contra del acosador, le advirtió que ella podría perder su trabajo y que no creía en ese tipo de acusaciones. Este sujeto dejó afortunadamente su puesto para desempeñar otra posición en otra casa de estudios en Massachusetts.
Después de la renuncia del enamoradizo John Maduko, asumió su puesto como Canciller del Directorio de Regentes Karen Buffkin quien a su vez fue sancionada con un permiso administrativo. Así lo informó Sam Norton el portavoz del Connecticut State Colleges y Universities, quien confirmó la semana pasada que “la institución estaba ya informada de cuatro reclamos en contra de Maduko dos ellos relacionados con conducta sexual impropia y otras dos conducta que sin ser sexuales eran inaceptables.
La víctima de acoso dijo que durante el periodo de ojeo y persecución por parte de su superior temía que al denunciarlo sufriría repercusiones si reportaba las importunaciones sexuales gráficas y persecución constante. En la actualidad la afectada presentó un justo reclamo a la Comisión de Connecticut de Derechos Humanos y Oportunidades.
Sin embargo y a pesar de esta batahola y pasado escándalo en el Board de Regentes todavía continúa una serie de reclamos y escrutinio de parte de la facultad y estudiantes cansados de estos desmanes administrativos que se pudieron evitar con autoridades más estrictas y conocedoras de sus funciones.
El senado de académicos y profesores de este sistema de estudios universitarios que incluye a la Eastern Connecticut State University, Western Connecticut State University, Southern Connecticut State University, Central Connecticut State University, y el Connecticut State Community College, decidió presentar un voto de desconfianza dirigido a las autoridades de la Junta de Regentes para acelerar investigaciones y medidas administrativas.
John O’Connor profesor de sociología expresó representando la voz de otros miembros de la facultad, que este sistema administrativo de alto nivel se caracteriza por el desorden y la confusión, acoso, fallas básicas de gobierno y otros problemas que amenazan la regularidad y buena administración de un casa de estudios superiores.
“Ya hace más de una década y en los tiempos del Gobernador Dannel Malloy (2011-2019) se delineó un plan para traer más recursos para el proceso de enseñanza e instrucción, pero el Directorio de Regentes ha expuesto su negligencia y apatía para solucionar problemas que están presentes por más de dos décadas.
Al menos Ari Santiago, quien fue designado en 2020 como integrante del Directorio y asumió la posición de presidente del Concilio ha dicho que ha tomado muy en serio la preocupación de la facultad y que no desconocerá el voto de desconfianza de los profesores que con sus enseñanzas, conocimientos y esfuerzos preparan a nuevas generaciones de profesionales.
“Estoy escuchando cuidadosamente y tomando nota de las preocupaciones, tribulaciones y desconcierto frente a estos escándalos que jamás debieron haber ocurrido,”
Santiago dijo que su tarea es reconstruir la confianza hacia la administración lo cual requiere escuchar y “yo soy un buen oyente declaró.”
Uno de los escándalos más increíbles fue el del excanciller obeso Dr. Terrence Cheng removido de esta posición el primero de julio de 2025 por utilizar de un modo excesivo la tarjeta de crédito de la institución gastando miles de dólares en suculentas cenas y almuerzos diarias con bistec y papas majadas de un costo de 60 dólares, además de gastar 490 dólares por viaje para pagar a un chofer en el uso de una limusina y otras excentricidades. Entendemos que, de acuerdo a un curioso contrato, este individuo fue trasladado a otra posición en el sistema con una salario menor en circunstancias que el estudiantado y profesores pensaban que sería despedido.
“No sabemos la habilidad de la Junta de Regentes para analizar con cuidado y precaución los contratos de tipos como el comelón Terrence Cheng y el enfermo sexual John Maduko,” dijo Charles Digging delegado de los estudiantes admirados por estos escándalos.
La menos ahora, la opinión pública y los medios de prensa han destapado la olla de corrupción y negligencia.