El primer edificio que encontré cuando llegué a New Haven, hace más de 20 años, fue esa pesada masa de hormigón y sordidez que era Sports Haven. Era una noche fría de noviembre, lluviosa y con niebla, y llegaba del aeropuerto JFK con dos maletas enormes, cansado y harto de viajar. Tras arreglármelas a duras penas para llamar a un taxi, esperé en el inmenso erial vacío junto al ya muy desvencijado salón de apuestas.
Cielos santo, pensé. En esta ciudad no hay vida alguna.
Han pasado más de dos décadas desde entonces, y Sports Haven hoy no es más que una pila de escombros. No tengo la más mínima nostalgia por el edificio, pero su demolición ha dejado una zona que ya estaba desierta y vacía de la ciudad aún más abandonada. Y no parece nada claro que nada vaya a ocupar su lugar a medio plazo.
En New Haven, como muchas otras ciudades de Connecticut, tenemos la mala costumbre de tolerar esta clase de espacios. Solares enormes sin uso alguno, a menudo en sitios privilegiados, cubiertos de asfalto y tomados por malas hierbas. A veces, como en el caso de Sports Haven, es por la desaparición de un negocio ya obsoleto. En otros, como el enorme solar frente a Union Station, fruto de la demolición de viviendas públicas en mal estado.
El resultado final, no obstante, es el mismo: un terreno sin vida alguna ni uso productivo, que hace que todo el barrio que le rodea sea inmediatamente menos acogedor.
A menudo, el solar está vacío porque las autoridades están intentando decidir qué hacer con él. En el caso de los terrenos al frente de la estación, la ciudad ha estudiado durante una década qué era lo mejor que podían colocar allí y todos los detalles sobre su diseño, hasta establecer, todos orgullosos, que iban a edificar exactamente 2.490 viviendas.
No 2.480, porque eso serían demasiado pocas, ni 2.500, porque eso serían obviamente demasiadas. 2.490 es lo que el sesudo análisis y cálculo de los expertos ha establecido.
Todas estas disquisiciones, reuniones con la comunidad, debates, planes y presentaciones están muy bien, y no dudo que Union Square, como se llamará el proyecto, será un sitio estupendo. New Haven necesita esas viviendas con urgencia, y colocarlas tantas delante de la estación es una idea excelente. Pero el problema es que ha tomado casi una década alcanzar la decisión de construir estos edificios allí, y mientras tanto, la puerta de entrada de la ciudad que es la estación recibía a los visitantes con un páramo abandonado en el que probablemente es el solar más valioso del estado.
Por si os preguntáis qué se va a construir en el lugar donde estaba Sports Haven, la ciudad ni siquiera ha empezado a evaluar proyectos. El solar, a diferencia de Union Square, es propiedad de unos inversores privados, no de la ciudad, así que al menos no tendremos a políticos jugando a arquitectos. Eso no significa, sin embargo, que cualquier propuesta no vaya a ser sometida a interminables procesos de aprobación, litigios y negociaciones en los que la ciudad exigirá repetidos cambios en el diseño.
Este sistema para construir nada en las ciudades del estado es absurdo. Primero, porque los políticos (sorpresa) no suelen ser buenos diseñadores, y además tienen bien poca idea sobre cuáles son los mejores usos para una parcela de terreno. Cuando se equivocan (que es a menudo) acostumbran a crear malos proyectos.
Segundo, incluso asumiendo que estos procesos interminables mejoran el proyecto final (que es mucho asumir), la mejora relativa conseguida es infinitamente inferior a tener algo construido con mayor celeridad. Cualquier uso de los terrenos frente a la estación (más vivienda, menos vivienda, oficinas, tiendas, lo que fuera) era preferible a una década de malezas, cascotes y un solar tapiado. Esos diez años representan un enorme lastre para la ciudad; el coste de oportunidad de no hacer nada es mucho mayor que el de dejar que una inmobiliaria compre el terreno tras subasta y haga con él lo que le plazca.
Al hablar de urbanismo, los municipios de Connecticut, y especialmente sus ciudades, deberían plantearse salirse del medio, sin más. Dejar que se construya algo, lo que sea, y cuanto antes mejor. Basta de solares vacíos.