Estados Unidos ha sufrido déficit fiscal crónico desde los inicios de su independencia y debido a ello es que ha mantenido una deuda casi continua. Las deudas contraídas durante la Guerra de Independencia ascendían a más de 75 millones de dólares el 1 de enero de 1791. Durante los siguientes 45 años, la deuda siguió creciendo hasta 1835, fecha en la que se eliminó brevemente debido a la venta de tierras de propiedad federal y a recortes en el presupuesto federal. Poco después, nuevas guerras provocaron un nuevo aumento de la deuda. Esta creció más del 4000 % durante la Guerra Civil estadounidense, pasando de 65 millones de dólares en 1860 a 1000 millones en 1863 y a casi 3000 millones poco después de la conclusión de la guerra en 1865. Ésta ha ido creciendo de forma constante hasta la actualidad; a tal punto que hoy por hoy ha dejado de ser únicamente una cifra gigantesca para convertirse en uno de los principales desafíos económicos de largo plazo del país.
Precisamente el 18 del pasado agosto, la deuda púbica del país del “Tío Sam” por primera vez alcanzó la cifra de 40,047 billones de dólares; una cifra que supera el tamaño de toda la economía nacional (PIB) de aproximadamente 31,9 billones de dólares; lo cual se convierte en un motivo de enorme preocupación así como la velocidad en la que va.
Este dato implica 2,67 billones de dólares más que un año atrás. Equivale a un incremento medio de aproximadamente 85 112 dólares por segundo. La deuda se ha duplicado en tan sólo una década, porque en el 2016 era de 19,4 billones de dólares; mientras que su primer billón lo obtuvo en 1981. Pero es impresionante de que su último billón lo haya obtenido en los últimos 5 meses a un ritmo de 14 000 millones por día. Y de seguir con esa constante a 2036 escalará a los 64 billones de dólares. El ratio deuda/PIB es del 122,6% de acuerdo a los registros oficiales más recientes. De pagarse 1 000 millones de dólares diarios, tomaría 110 años saldarla, sin contar los intereses. A razón de 1 millón diario, serían casi 110 000 años. El 80 % de la deuda está en manos del público (bancos, la FED, inversores extranjeros); que equivale al 101% del PIB, este año; y el 20% en fondos intergubernamentales como la Seguridad Social.
Entre las causas por las que se endeuda gigantescamente Estados Unidos, tenemos:
– El déficit fiscal, es decir ese desequilibrio estructural entre sus ingresos y egresos. Recauda, de manera persistente, menos de lo que necesita para financiar el conjunto de sus compromisos. En 2026, la Oficina de Presupuesto del Congreso (CBO por sus siglas en inglés); estima ingresos federales por unos 5,5 billones de dólares frente a gastos de 7,4 billones. La entidad antes mencionada proyecta para 2026 un déficit federal de 1,9 billones de dólares, equivalente al 5,8% del PIB. Y de permanecer las leyes actuales esencialmente sin cambios, el déficit alcanzaría 3,1 billones en 2036.
– El envejecimiento de la población. Social Security, Medicare y otros grandes programas de prestaciones aumentan su peso presupuestario a medida que crece la población jubilada. A ello se suma el incremento del coste sanitario, que históricamente ha crecido con rapidez.
– El costo de los intereses de la deuda. El CBO calcula que los intereses netos pasarán de aproximadamente 1,0 billón de dólares en 2026 a 2,1 billones en 2036, elevándose del 3,3% al 4,6% del PIB. Por el momento superan el gasto federal en defensa nacional y se ha convertido en el segundo rubro más grande del presupuesto federal después de la Seguridad Social.
– Entre otras causas están las “incesantes” guerras de las que directa e indirectamente forma parte, recortes fiscales, la crisis financiera de 2008 y la pandemia de COVID-19.
Ahora, preguntémonos ¿Está mal que USA se endeude? Las economías desarrolladas pueden endeudarse durante décadas sin experimentar una crisis, especialmente cuando emiten una moneda que desempeña un papel central en el sistema financiero mundial. El problema radica en si esa deuda crece más rápidamente que la capacidad de la economía para sostenerla. Y es ahí cuando aparecen señales inquietantes.