En nuestra edición anterior dimos a conocer el aumento desmedido, así como la velocidad de la deuda pública de Estados Unidos; 40,047 billones de dólares que equivale cercanamente al 125 % de su Producto Interno Bruto (PIB). Deuda que por ende ocasiona severas repercusiones tanto para los ciudadanos estadounidenses como para la estabilidad económica global, porque como bien dice el dicho “cuando Estados Unidos estornuda, el mundo se resfría”. En esta oportunidad nos dedicamos a detallar los principales efectos negativos que derivan de esta situación.
El desplazamiento de la inversión privada (crowding-out), es uno de los efectos más que pronto se deja sentir; porque el gobierno para financiar su abultado déficit, emite grandes cantidades de bonos del Tesoro. Al absorber masivamente el capital disponible en los mercados financieros, desplaza e inhibe la inversión en el sector privado. Este movimiento ocasiona que las empresas encuentren menos financiamiento o deban pagarlo mucho más caro, ya sea para innovarse, expandirse y generar nuevos empleos.
Tal es así, que el rendimiento de los bonos del Tesoro de USA, ha sido impulsado a máximos históricos no vistos desde 2007. El bono a 5 años (mediano plazo) a setiembre del presente año ha logrado un rendimiento de 4,70 % a 4,80 %; el bono de 10 años (referencia global) 5,04 % y el de 30 años (largo plazo) 5,37 %.
Pero ¿por qué se tiene un escenario así? Por la ley de la oferta y la demanda y la desconfianza del mercado. Explico; como la deuda pública ha crecido exageradamente; el gobierno necesita financiarse con más deuda, y para ello debe emitir más bonos inundando el mercado de deuda (exceso de oferta) y por ende hay una menor demanda, pero para que esos bonos sean atractivos, el gobierno ofrece una mayor rentabilidad para atraer a compradores; quienes a la vez exigen un mayor pago (prima) por el peligro de financiar un déficit tan alto; es más, sólo pagar más de 1 billón de dólares por intereses de deuda genera dudas sobre cuán solvente es el país.
Otro de los efectos, es la presión que se ejerce al alza de las tasa de interés. A medida que la deuda sigue aumentando sin control, los inversores exigen mayores rendimientos (tasas de interés) para asumir el riesgo de prestarle dinero al gobierno. Esto desencadena un efecto dominó que incrementa directamente el costo del crédito para la población; afectando directamente en los créditos hipotecarios (6,75 % al 7 % para plazo fijo a 30 años) y de auto que se vuelven mucho más caros; así como se incrementa el costo en las tarjetas de crédito y financiamiento empresarial; que actualmente se mantiene en niveles récord con un promedio que rondan o superan el 20 % al 26 % anual.
Un efecto muy real, es la reducción del presupuesto para prioridades nacionales. Actualmente, Estados Unidos gasta más de un billón de dólares anuales puramente en el pago de intereses de la deuda (más de 3 000 millones diarios). Esta carga financiera ya supera el presupuesto de defensa nacional y se ha convertido en el segundo rubro de gasto más grande del presupuesto federal, ubicándose tan sólo por detrás de la Seguridad Social; que representa aproximadamente el 14% de todos los egresos federales. Cuanto más dinero se destina a pagar los intereses a los acreedores, menos recursos quedan disponibles para infraestructura, educación, salud pública y seguridad vial; que en líneas generales implica menor crecimiento económico para el país.
También el riesgode inflación y pérdida de valor del dólar, viene a ser parte de los efectos negativos por tener una deuda tan alta como país. De mantenerse esa trayectoria de endeudamiento a tal punto que se vuelva insostenible, es con toda probabilidad que la confianza global en la economía estadounidense flaquee, debilitando el prestigio del dólar como divisa de reserva mundial, que por supuesto ya llevan voces de destacados analistas anunciándolo. Al perder valor el dólar como moneda, tendríamos una presión inflacionaria constante que va a encarecer el costo de vida cotidiano; elevando directamente los precios de los alimentos, la vivienda, el transporte y los servicios básicos.
Y finalmente, una deuda de gran magnitud como lo es hasta la fecha; Estados Unidos sufrirá de inflexibilidad ante futuras crisis fiscales. La deuda que hoy posee que por decir ya está sobredimensionada, el gobierno se queda sin “margen de maniobra” para responder con eficacia ante emergencias imprevistas. Si ocurriera otra recesión severa, que esperamos no pase; trátese de pandemia o un conflicto bélico de gran escala, el margen para aprobar estímulos económicos o rescates financieros financiados con deuda sería sumamente limitado, y por añadidura incrementaría el riesgo de una crisis fiscal profunda.