No solamente el precio de la gasolina hace la diferencia entre las personas que viven en el área tri-estatal (Nueva York, Connecticut y Nueva Jersey). Según una encuesta reciente, también hay diferencias en general en como perciben los residentes de los tres estados, los días buenos y los días malos del año.
De acuerdo con esa encuesta, la gente de Nueva Jersey tendría más días buenos que los otros dos estados (264), mientras que los neoyorquinos disfrutarían de 252 días, siendo los habitantes de Connecticut los menos felices porque “solo” consideran tener 228 días buenos anualmente.
Es una teoría interesante, solo que queda pendiente conocer una variable importante, ¿Qué es un día bueno para cada una de esas personas, que viven en estados diferentes, con cotidianidades diferentes? Como me resultó interesante el tema, me puse a inquirir a ver ¿qué tanto en común podían tener las personas residentes en esos tres estados?, ¿Qué puede ser considerado un día bueno para alguien que vive en New Haven, en Newark o en Brooklyn?
Para comenzar y para ser justos, es necesario precisar que un buen día para personas de Connecticut y Nueva Jersey puede ser una visita a Nueva York, aunque no es seguro que sea también lo contrario. Cada espacio tiene sus atractivos por supuesto, aunque no es seguro que alguien de Nueva York se sienta atraído por la idea de pasarse un par de días en los otros dos estados de la triada y, naturalmente, viceversa, pese a que, por ser una ciudad para turistas, Nueva York siempre ofrezca emociones diferentes.
En principio, un buen día para una persona de Nueva Jersey, debe tener comenzar con la calma característica de los suburbios, buena comida (aún existen restaurantes realmente familiares, aunque también en vías de extinción), paseos por las playas y, por supuesto, la certeza de que Nueva York está “a vuelo de pájaro”. Eso significa que, viviendo en Nueva jersey, se tiene al alcance de la mano la tranquilidad del lugar y la emoción de tener tan cerca a la ciudad de las emociones.
Si en Nueva Jersey el comienzo del día es más tranquilo que en Nueva York, en Connecticut es posible que sea aún más tranquilo. Se trata de Nueva Inglaterra, con su estilo de quietud, la calidad que permite tener buenos ingresos (junto con Nueva Jersey y Nueva York, tienen entre los ingresos más altos del país, aunque en función de la ciudad o barrio donde se vive, el dinero alcanza para más o para menos), buena comida, buenos museos, especialmente en New Haven, y pequeñas ciudades con encantos similares a los encontrados en la vieja Europa.
En resumidas cuentas, quienes viven en Connecticut desde el comienzo del día, disfrutan de una tranquilidad que no es común en todas partes y deja espacio para la reflexión. No es que no pueda ser así también en Nueva Jersey o en Nueva York, pero quizás en Connecticut es más natural.
En cuanto al estado de Nueva York, con Nueva Jersey y Connecticut las diferencias no apuntan a ser notables. Una cosa es vivir en Albany, por ejemplo, que es la capital del estado y otra es residir en la ciudad de Nueva York, que es considerada la capital del mundo y donde el bullicio es parte de la cotidianidad. Como dice un catálogo turístico, en Nueva York es como si te encontraras con el mundo desde que sales de tu casa. Ni mejor, ni peor, solo realmente diferente.
Las ciudades del interior del estado de Nueva York son lugares apacibles, donde reina la tranquilidad y la buena vecindad. ¿Se puede decir lo mismo de la Gran Manzana?
De manera que un buen día para alguien que vive fuera de la gran ciudad, es muy parecido al de personas de Connecticut o Nueva Jersey. En cambio, la actividad frenética de Nueva York prácticamente no cesa, por eso se le llama “la ciudad que nunca duerme”.
Pero volviendo a cómo sería el día para un residente de la Gran Manzana. Con frecuencia, es decir, para quienes no tienen otra opción que ir al trabajo, el viaje en el Metro es parte obligatoria. En el camino, o al salir en la estación, bastante usual es pararse frente al carrito del café y los “bagels”, mientras se escuchan los sonidos característicos (ruido) de la ciudad. Si no hay que ir al trabajo ese día (para algunas personas es nunca), entonces procede el paseíto matinal, el saludo al vecino que sale a pasear su perro y luego a seguir dando vueltas, que siempre pasa algo interesante.
Ahora bien, si el día es bueno o malo, en ultima instancia depende de cada persona. Como bien dice el refrán, “cada cabeza es un mundo” y donde quiera que uno esté, en medio de la tranquilidad matutina o el bullicio mañanero, si uno se siente bien, el día apunta en buena dirección. Si no es el caso, entonces será un día malo. Todo depende de cada uno, no importa donde se viva.